De la justicia revolucionaria

Publicado el 25 de octubre de 2012

thumbnailcesarmiguelrondonPor César Miguel Rondón

Ninoska Queipo era una mujer joven. Era la Presidente, nada menos, que de la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia. Ninoska Queipo fallece en circunstancias un tanto misteriosas el día 11 de octubre. La magistrada Queipo es famosa después de su muerte. Su caso se da a conocer y su nombre empieza a aparecer en los diarios porque fallece luego de una operación estética. La cuarta operación a la que se había sometido.

En las cuatro operaciones, incluyendo la última que fue una liposucción, ella fue tratada por una cirujano plástico, la doctora Lidisay Galeno. La magistrada Queipo, decíamos, falleció el 11 de octubre, y la doctora Galeno está presa, acusada de homicidio intencional. Dice el hermano de la doctora Galeno, Leobardo Galeno, en El Nacional de hoy: “Ellos quieren un culpable pero no es Lidisay (…) hay que dejar claro que Lidisay no trabajaba en esa clínica, (La Platinium)  -donde se hizo la operación- Ella trabajaba en la clínica Nueva Caracas, pero la magistrada quería privacidad y, como ya se había operado allí, ella confiaba en esa clínica”, dijo Galeno.

La magistrada quería privacidad, no quería que supieran que estaba sometiéndose a una cuarta intervención por razones estéticas. Los médicos intervienen, leo en el diario El Universal: El doctor Jesús Pereira, presidente de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, Reconstructiva, Estética y Maxilofacial (Svcprem) considera que en el caso de la doctora Lidisay Galeno, encargada de la intervención quirúrgica de la magistrada fallecida del Tribunal Supremo de Justicia, Ninoska Queipo, ocurre una injusticia.


“Bajo ningún concepto nosotros como médicos, cuando realizamos un juramento hipocrático o cuando estudiamos la carrera, nunca tenemos la intención que lleguen estas complicaciones. La están inculpando (a Galeno) como si ella hubiera ido con toda la intención de realizar esa situación”.-
es decir, de perjudicar a la doctora Queipo.

Uno supone que después de cuatro operaciones debe haber alguna relación de afecto, de amistad o, en todo caso, de confianza. Ninguna persona se somete a cuatro operaciones si no confía en el cirujano tratante y, como decíamos, fueron cuatro intervenciones estéticas para mejorar su apariencia, como lo estilan, por ejemplo, las actrices de cine y televisión, que se someten por razón de su trabajo y, por supuesto, de su vanidad, con frecuencia a este tipo de operaciones.

Lo cierto es que ahora la doctora Lidisay Galeno está detenida y contra ella van con todo. Desde las declaraciones que ya le conocimos a la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz. Por lo visto, aquí la justicia no está procediendo de una manera, digamos, muy sana. Pero así es la justicia en estos tiempos de revolución. En contraposición a esto, tenemos el caso del hijo del General Mota Domínguez, quien fuera el Comandante de la Guardia Nacional Bolivariana. En cuatro oportunidades le han detenido asaltando, disparando, y la última vez  le detienen “in fraganti”. Pero él está libre, comentan que salió muy rápido de la cárcel.

Esa es la justicia revolucionaria.

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