Francisco Arias Cárdenas: LO PRIVADO EN REVOLUCIÓN.

Publicado el 16 de noviembre de 2020

La Revolución, pensada y dirigida por seres humanos, con nuestra condición de ángeles y demonios, al decir de Facundo Cabral, tiene en su objetivo de buscar la felicidad de todos, la estabilidad social, la justicia.

 

Un riesgo de dogmatismo ciego, una posibilidad de que conduciendo desde el poder los cursos de acción, y frente a los ataques sin sensatez alguna, de los que sienten temor de nuevas prácticas desde el Estado y el gobierno, nos cerremos a la captación del sentimiento humano. Al sufrimiento diario de nuestro pueblo.

 

Si en algo fuimos asertivos al consolidar el MBR 200, fue en recurrir a referencias que son principios propios de nuestra esencia nacional, el más importante para esta reflexión, Simón Rodríguez. A él debemos apelar en este momento de nuestra vida republicana, sobre todo al hablar de las relaciones y manejos con el sector privado. Es muy difícil, aún en el más humano empresario, de la cuarta ni de la quinta, encontrar una razón social como motivación sino el beneficio del capital y su dueño en prioridad.

 

Definimos en la práctica que los necesitamos y que con ellos podemos, en esta etapa, ayudarnos, dentro de las reglas para generar empleo digno, para producir riqueza con el valor  agregado de la transformación, de la industrialización. Esto no niega la empresa comunal, pero está debe fortalecerse y competir en calidad y costos con el privado, es la manera de cambiar.

 

Ese sector prioritario, industrial, productivo, capaz de competir sin estar chupando siempre del ingreso petrolero, sin esos y no otros con los que debemos acordarnos. Sin duda son aliados en este camino, siempre imponiendo el respeto a las leyes y el justo trato al factor trabajo.

 

Fortalecer este sector es tarea tan urgente, capitales que nos ayuden para construir el sueño productivo de Chávez. Producir para el consumo interno y la exportación, traer divisas aún apalancadas, fin este recurso no renovable, sin ningún temor.

 

Posiblemente para este trabajo  es que nos va a ser muy útil la ley anti bloqueo.  Para combatir el bloqueo inhumano de los Estados Unidos, y el viejo bloque que nos produjeron en la mente y en la vida, después del 1902, con los barcos frente a nuestras costas y luego con los acuerdo con Juan Vicente Gómez, las potencias industriales aliadas para convertirnos en país petrolero, improductivo, navegadores en el “estiércol del diablo”, al decir de los primeros visionarios de ésta etapa de nuestra nación.

 

A Nicolás Maduro le tocó una tarea posiblemente más titánica que la de Chávez. Pero que complementa el primer paso que se dio, con  la democratización de la renta petrolera. Derrotar el bloqueo brutal de los yanquis, el bloqueo mental y de funcionamiento de una economía improductiva y petrodependiente.

 

Qué sí es necesaria la ley, claro que es necesaria. Mientras vamos fortaleciendo el poder comunal con sus empresas productivas, capaces de mejorar y competir con la empresa privada, en producción de riqueza, para distribuir con sentido social.

 

FRANCISCO J. ARIAS CÁRDENAS

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