La Torre de David

Publicado el 15 de octubre de 2012

thumbnailtamarasujuPor Tamara Sujú

Hay un edificio en Caracas, otrora símbolo del modernismo, que pertenecía al Banco Metropolitano, ubicado en el oeste de la ciudad, conocido como la Torre de David.

Si usted se fija en su estructura, la primera impresión que le da es que parece que hubiera sobrevivido a un gran sismo. Sus grandes ventanales se han ido rompiendo y cayendo y hacia la mitad de la gran torre, le han ido construyendo una especie de barrio vertical que hoy en día retaría al mejor arquitecto. Es un armatoste de cemento y hierro, lleno de ranchitos de ladrillos rojos. Ahí conviven cientos de caraqueños en medio de la falta de servicios públicos, la inseguridad, los robos y asaltos, las violaciones, en fin, todo aquello que se supone trae un barrio montado en una torre desmantelada y abandonada a su suerte.

La torre de David, es el reflejo de la Venezuela que tenemos hoy. Un gran rancho montado sobre torre de petróleo, que sobrevive no por la preparación y formación de sus habitantes, , sino por la estructura de hierro y cemento que representa ser uno de los países con las riquezas naturales más grandes del mundo.

Sólo esto explica, los resultados de las elecciones del 7 de octubre. Los venezolanos tuvimos la oportunidad de escoger, ya ni siquiera entre dos sistemas políticos, democracia o el socialismo del siglo quien sabe cuando, sino entre dos formas de vida. Y digo esto, porque después de 14 años, creo que no nos quedan dudas de como este gobierno trata a los ciudadanos. Sin ningún distingo de tendencia política.

Desde el momento en que alguien es obligado a ponerse una franela de un color e ir a un mitin político, desde el momento en que una persona es obligado a asistir a algún evento no contemplando en sus obligaciones contractuales, en el momento en que se le exige un día de su sueldo para contribuir con una campañas política, ya le están violando los derechos humanos. Y es aún peor, el trato dado a quienes abiertamente se manifiestan en contra o simplemente se atreven a exigir sus derechos. Persecución, prisión, despido, exilio.

Lo anterior solo se refiere al trato que le da el gobierno al ciudadano. No entra en estas notas, la corrupción, la desidia, la incapacidad para cubrir las necesidades básicas de la gente, como lo son la seguridad, la salud, la vivienda, los servicios públicos, el empleo digno pero sobre todo, el progreso en la calidad de vida. Además, no puedo dejar de mencionar el irrespeto y el lenguaje violento y de odio y división que hoy divide al país en dos toletes, como nunca antes habíamos estado.

Esta, estimados lectores, fue lamentablemente la opción que escogieron mas de 7millones de venezolanos, en contra de la otra opción, la que nos sigue proponiendo paz, reconciliación, esperanza para soñar con un futuro de progreso, donde las necesidades y carencias de la gente sean la prioridad, donde el respeto y el reconocimiento del contrario marquen la igualdad y no la discriminación, y en dónde los venezolanos seamos primero, y nuestras riquezas y recursos sean utilizados para nuestro pueblo.

Como explicamos esto? Me imagino que usted habrá leído cantidad de explicaciones dadas por los expertos. Lo que quizá me puedo atrever a decir como resumen, es aplicando el refrán aquel de “dinero mata galán” , “dinero mata sensatez “. Todo el poder económico, comunicacional, institucional, fue aplicado para sumar, comprar y cambiar votos.

Nuestra gran obligación sigue siendo trabajar para educar, sólo así pondremos convencer. Trabajar para concientizar. Las medidas populistas, aquellas que se convierten en dádivas sin esfuerzo y sin aprendizaje, acostumbran a las personas a pedir sin esforzarse, convirtiéndolos en dependientes de quien les da, sin derecho a replica y mucho menos al disenso.Hay que educar para sembrar el deseo de superación en los más desvalidos, aquellos a quienes el gobierno ha sabido manipular muy bien.

No son las dádivas, ni los bonos, ni las miseria que les regalan en épocas electorales, lo que les va a dar la oportunidad de vivir mejor y aspirar a un futuro de progreso para ellos y sus hijos.

Tienen que soñar e imaginar como sería su vida si tuvieran un empleo decente, una educación de excelencia, como sería sus vidas si el Estado se ocupará de su seguridad, de proporcionarle centros asistenciales dotados y modernos, de que no le falté la luz, el agua, los alimentos, pero sobre todo, que sienta que el Estado le proporciona las herramientas necesarias para que todos nos procuremos el futuro ansiado.

Esa, es la Venezuela que debemos construir. Y por eso hay que seguir trabajando. Los invito a todos a levantarse, sacudir las tristezas, sobré ponerse a los obstáculos y tejer en la cabeza de quienes tienen temor, miedo, dudas o intereses de cualquier índole, el deseo de vivir en un país posible, en paz, donde nos respetemos todos.

Para ser un país independiente, antes tenemos que ser un país de personas libres, un país de ciudadanos, porque los recurso existen, lo que hay es que tener la voluntad de montarse en ese autobús que tantos dejaron pasar , y empujar todos hacia la Venezuela del primer mundo que queremos. Más temprano que tarde, lo lograremos.

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