Por Javier Sánchez
Recordemos cuando hace unos meses vino Nicolás Maduro al Zulia y que para impulsar lo que ha llamado “gobierno de calle”, y a su vez para darle una “ayudaita” a Pancho, pues se había dejado correr en las redes sociales que estaba con quebrantos o mal de salud, y aquí se acantonaron en Venetur algunos ministros para respaldar y hacer las típicas promesas de comienzos de gobierno que siempre se hacían en la cuarta, ahora en la quinta, o tal vez en la sexta y en la república que venga.
Lo cierto del caso es, que en estos primeros seis meses del año podemos decir que el gobierno de Francisco Arias Cárdenas en el Zulia está como los carros viejos que no “arranca” ni “empujao”, pues ni metiéndole la mano desde Caracas, ni siquiera con los ministros hospedados en Maracaibo, ha podido bajar la inseguridad que tanto cacareó en su campaña electoral, y que seguramente como este es un pueblo noble, creyente y que fe reclama, le creyó aquello, de que como es militar enfrentaría la delincuencia, pero lamentablemente no ha sido así.
Como este es un país que se maneja desde hace muchos años en cifras, saquemos entonces las que se reflejan en estos primeros seis meses, y tenemos que se han registrado más de 570 asesinatos en el Zulia hasta la fecha, 532 hombres y 39 mujeres, y solamente en el mes de Junio hubo 108 crímenes. Una Vietnam en sus mejores tiempos de película de guerra
La seguridad que fue tomada como bandera política por Pancho con el eslogan aquel de “Gobernador de la Seguridad” no ha pasado a ser sino un simple eslogan, pues a pesar de contar con el respaldo de la Fuerzas Armadas y todos los cuerpos de seguridad, vemos que la realidad es otra, no sólo han aumentado los crímenes y hechos violentos, sino que también se le escapan los reos del reten, y en lo que va de su gestión han huido cinco.
Una muestra de que la atención en materia de seguridad está en punto muerto es el hecho de que en esto primeros seis meses de su gobierno “cacharro”, se registró una huelga de brazos caídos por parte de los efectivos de la Policía del Estado, a quienes se les prometió “villas y castillos” en la campaña, y después que lograron el voto de la mayoría de los efectivos les sacaron el trasero. Fue eliminada la Brigada Ciclística de vigilancia de espacios recreativos, el llamado comando de protección escolar, así como no funcionan las cámaras preventivas de seguridad en vías públicas y no están operativos los GPS de los vehículos.
En estos seis meses no se ven inversiones en la región por ninguna parte, sólo manotas de pintura roja en edificaciones públicas, pórticos viales, escuelas y una que otra valla gigante anunciando que “Chávez está vivo” o “Maduro desde mi corazón”. Un gobierno regional inerte que pasara a la historia como el que más ha despedido trabajadores (cerca de diez mil) en los primeros meses de su gestión, sin importarle el destino de las familias que dependían de esa mano de obra y que “hacen Patria”.
En el sector Cuatricentenario de Maracaibo, donde Arias Cárdenas cerró su campaña electoral con la visita de Maduro y demás secuaces aún retumba en los oídos de los pobladores como un fuerte eco, cuando Nicolás ofreció a los asistentes “les regalaremos al Zulia la seguridad”. y lo que debe ser una obligación de estado, no ha llegado ni como “regalito o recuerdito de fiesta”.
Maduro y Arias Cárdenas deben atender lo que prometieron. El Zulia sigue siendo una de las regiones más inseguras del país, y hasta el momento no se ve una gestión efectiva en materia de seguridad, así como tampoco se han visto en estos seis meses las políticas de salud, vialidad, educación, vivienda y demás programas sociales que también ofrecieron con redoble de platillos. Este gobierno de Arias está como mi viejo carro que no “arranca” ni empuja’o.



