Venezuela y Petróleo IV

Publicado el 25 de junio de 2012

angelrafaellombardiPor Ángel Rafael Lombardi

Hoy, en el 2012, el actual proyecto hegemónico, sigue utilizando la riqueza petrolera haciendo mimetizar las funciones y metas del Estado con la aspiración continuista de quienes detentan el Poder. Algo que por cierto, es una práctica bastante común a lo largo de nuestra historia petrolera. Y quizás sea esto, la principal deformación o error que nos ha llevado a las continuas y reiteradas refundaciones nacionales.

Mientras que otras naciones invierten y reproducen la riqueza petrolera, y hasta la ahorran, para garantizarle a las generaciones venideras un “seguro de bienestar” tal como hacen los noruegos al día de hoy, a nosotros nos ha dado por gastarlo y dilapidarlo irresponsablemente.

Al buen Uslar Pietri y su propuesta de “Sembrar el Petróleo” nadie le paró. Mientras que al Padre de la OPEP: Juan Pablo Pérez Alfonzo, un excéntrico, por aquello de proponer un consumo medido y austero de las riquezas del subsuelo para evitar su agotamiento, lo tildaron de loco.

Hoy, la explotación petrolera en el país se ha diversificado. Los yacimientos encontrados en el Oriente del país han desplazado a los del Zulia. Y alrededor de la Faja del Orinoco se encuentra una de las mayores reservas del mundo de crudo pesado y extra pesado.

Venezuela sigue siendo un gran “campamento minero” y sus habitantes seguirán marcados en sus destinos futuros por éste suceso. Lo que no terminamos de aprender es que ésta oportunidad que la naturaleza le ha brindado al país no será permanente. El petróleo se agota, y si no, tarde o temprano, será sustituido por otras energías alternativas más baratas y limpias.

La cultura del petróleo ha producido un tipo de venezolano que sociológicamente es bastante inconsistente en lo que se refiere a laboriosidad, ahorro y disciplina social. El Estado populista y dadivoso se ha encargado de repartir la renta petrolera en forma de limosnas públicas para atender a una legión de menesterosos a cambio de apoyo partidista y no como política social de Estado sobre estructuras institucionales.

En conclusión podemos señalar que el petróleo permitió avanzar a la sociedad venezolana en los últimos 50 años, aunque también ha producido graves distorsiones a lo largo de ese proceso. Yo quisiera pensar que el petróleo ha sido una oportunidad que hemos desaprovechado, y que haciendo la mea culpa respectiva, pudiéramos asumir una “cultura del petróleo” sobre fundamentos responsables y óptimos.

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