
Seis meses después de la inédita operación que sacudió el panorama político latinoamericano, el proceso judicial contra uno de los principales objetivos de la Justicia federal estadounidense avanza a un ritmo notablemente lento. El expediente, que inicialmente lo imputaba por cargos graves de narcotráfico, corrupción y represión, no ha dejado de expandirse, convirtiéndose en uno de los entramados legales más complejos y de mayor alcance en la historia reciente de los tribunales norteamericanos.
La Fiscalía sostiene que el procesado formaba parte activa del denominado «Cártel de los Soles», una organización que presuntamente instrumentalizó las propias estructuras del Estado venezolano para proteger y facilitar el tráfico internacional de cocaína. Sin embargo, la resolución del caso parece lejana y el calendario procesal permanece completamente abierto.
Un frente judicial dividido en tres ciudades
La estrategia de la Fiscalía de los Estados Unidos no se limita a un solo tribunal. Aunque el corazón de la causa penal late en el Distrito Sur de Nueva York, el asedio judicial se ha ramificado en tres frentes paralelos:
Nueva York (Causa Principal): Donde se dirimen los cargos de narcoterrorismo basados en un sumario de acusación original que data del año 2020.
Miami (Línea de Blanqueo): Una investigación paralela que rastrea operaciones de lavado de dinero y que amenaza con ampliar exponencialmente el alcance financiero del caso.
Brooklyn (Demanda Civil): Un proceso independiente que busca responsabilidades económicas por ejecuciones extrajudiciales atribuidas a las fuerzas de seguridad bajo su mando.
La contraofensiva de la defensa: Soberanía y geopolítica
Ante la gravedad de las acusaciones, el equipo legal del acusado—que recientemente sumó a los experimentados abogados Barry Pollack y Anna Estevao—ha diseñado un plan para desviar el foco estrictamente criminal hacia el terreno diplomático. La defensa se prepara para cuestionar frontalmente la jurisdicción de los Estados Unidos y, de manera muy específica, la legalidad de la operación militar del pasado 3 de enero que permitió capturar al imputado en Caracas y trasladarlo a suelo norteamericano.
Al apelar a los límites de la acción armada de EE. UU. y la violación de la soberanía venezolana, los abogados buscan armar una narrativa de persecución política. Esta estrategia coincide con la presión diplomática que ejerce el entorno de Nicolás Maduro en el plano internacional.
Además, el caso guarda estrecha conexión con otros procesos de alto perfil, como los del empresario Alex Saab y el exjefe de inteligencia Hugo «El Pollo» Carvajal, cuyas declaraciones podrían terminar de desmantelar la estructura de poder del chavismo.
Cronología y datos clave del proceso
3 de enero: Captura del procesado en Caracas y su inmediato traslado a Nueva York.
6 meses: El tiempo aproximado que el imputado acumula en detención preventiva en una prisión de Brooklyn.
30 de junio y 22 de julio: Fechas clave de audiencias que evidencian los constantes aplazamientos del proceso.
50 meses: La condena impuesta en el mediático juicio de Sean ‘Diddy’ Combs, una cifra que la defensa ya ha comenzado a citar como referencia de contexto para sus argumentos de proporcionalidad.
Próximos pasos
El juicio aún no tiene una fecha de inicio en el horizonte. En las próximas semanas, la Fiscalía deberá concluir la entrega masiva de material probatorio, tras lo cual la defensa iniciará una revisión exhaustiva para definir las mociones previas al debate en sala. Todo apunta a que la batalla legal se prolongará durante meses, o incluso años.
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