
secretario del Interior de los Estados Unidos, Doug Burgum, reveló este martes que la Casa Blanca ha iniciado una agresiva ronda de negociaciones con los principales ejecutivos del sector energético estadounidense. El objetivo es claro: reactivar la industria petrolera venezolana mediante la transferencia de tecnología de vanguardia y la revisión de las políticas de presión económica.
Inversión técnica sobre sanciones
En declaraciones concedidas a la cadena Fox News, Burgum admitió que la infraestructura energética de Venezuela ha sufrido un estancamiento severo debido a las sanciones unilaterales impuestas por Washington durante la última década. El funcionario sugirió que un cambio en la estrategia, priorizando la operatividad técnica, generaría resultados inmediatos.
«Hay cosas que podemos hacer rápidamente. Si simplemente les damos tecnología moderna, va a ayudar a impulsar su producción en el corto plazo», aseguró Burgum, subrayando el potencial de recuperación del parque industrial venezolano.
Alianza estratégica: Burgum y Wright
El plan cuenta con el respaldo directo del secretario de Energía, Chris Wright, quien esta semana encabeza una mesa de trabajo con consorcios petroleros estadounidenses. Estas reuniones buscan definir la logística necesaria para el regreso de las operadoras norteamericanas a los yacimientos venezolanos, bajo un marco de seguridad jurídica y técnica.
Este despliegue corporativo se produce en un contexto de pragmatismo diplomático entre la administración de Donald Trump y la presidencia encargada de Delcy Rodríguez. Tras la captura de Nicolás Maduro, Washington parece haber priorizado la normalización del flujo energético global y la recuperación de la capacidad de exportación de crudo de Venezuela.
Hacia un nuevo mapa energético regional
La incorporación de maquinaria avanzada y software de última generación en los pozos y refinerías de Venezuela podría estabilizar los precios internacionales y fortalecer la presencia de empresas estadounidenses en el país sudamericano. El acercamiento marca el fin de una era de bloqueo total y el inicio de una fase de «cooperación asistida», donde los recursos naturales venezolanos vuelven a ser el eje central de la agenda bilateral.
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