
La defensa alega falta de recursos propios para costear el proceso, mientras el entorno del tribunal se divide entre manifestaciones a favor y en contra de los acusados.
Bajo un despliegue de seguridad excepcional, la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York retomó este jueves el proceso judicial contra Nicolás Maduro (63) y Cilia Flores (69). La audiencia, celebrada en el Bajo Manhattan, inició con 45 minutos de demora respecto al horario previsto, tras la llegada de los acusados en un convoy blindado desde el centro de detención en Brooklyn donde permanecen recluidos desde hace tres meses.
El escenario en la sala: Uniformes y traducción
De acuerdo con reportes de cadenas internacionales, la pareja compareció ante el juez Alvin Hellerstein vistiendo uniformes penitenciarios de color beige y haciendo uso de auriculares para seguir la traducción simultánea de los procedimientos. El fiscal federal Kyle Wirshba, representante del gobierno estadounidense, ingresó a la sala pasadas las 11:45 a.m., dando inicio formal a una sesión centrada en aspectos logísticos y financieros de la defensa.
Disputa por los fondos de la defensa
Uno de los puntos más álgidos de la jornada fue la intervención del abogado defensor Barry Pollack. La defensa sostuvo ante el magistrado que Maduro y Flores no cuentan con liquidez personal para sufragar un juicio de esta magnitud. En consecuencia, Pollack argumentó que sus representados «tienen todo el derecho a usar» fondos pertenecientes al Estado venezolano para costear su representación legal, una petición que añade una nueva capa de complejidad política y financiera al caso.
Cargos y cronología procesal
Cabe recordar que ambos fueron capturados a principios de 2026 en Caracas mediante una operación de fuerzas especiales y posteriormente extraditados. Los cargos presentados por la fiscalía son severos:
Nicolás Maduro: Enfrenta cuatro cargos que incluyen conspiración para el narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armamento pesado/artefactos destructivos.
Cilia Flores: Está acusada de cuatro delitos vinculados a la conspiración para importar sustancias ilícitas y posesión de armas de fuego.
Aunque Maduro se ha definido a sí mismo como un «prisionero de guerra», los expertos legales prevén que el juicio formal podría demorar entre uno y dos años en comenzar debido a la complejidad de las pruebas.
El pulso en las calles de Manhattan
Mientras la audiencia transcurría, el exterior de la corte fue escenario de una marcada polarización. La Policía de Nueva York (NYPD) tuvo que establecer perímetros de seguridad para separar a dos grupos antagónicos:
Manifestantes a favor: Integrados mayoritariamente por activistas estadounidenses que califican la detención como «ilegal».
Manifestantes en contra: Grupos de ciudadanos venezolanos que exigen justicia y condenas máximas.
La jornada también contó con la presencia de activistas internacionales, evidenciando que el desenlace de este juicio tiene implicaciones que trascienden las fronteras del continente americano.
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