
En un acto cargado de simbolismo militar desde la Academia de la Armada, el presidente Nicolás Maduro encabezó el tradicional saludo de fin de año a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Durante su intervención, el mandatario aseguró que el 2025 cierra con una institución militar cohesionada frente a las presiones externas, calificando la postura castrense como un triunfo de la «lealtad suprema».
El balance frente a la presencia estadounidense
El discurso estuvo marcado por el contexto de tensión que vive la región desde agosto, debido al despliegue aeronaval de Estados Unidos en aguas del Caribe. Maduro denunció que el país ha enfrentado 27 semanas de asedio por parte de lo que denominó «el Goliat», en clara alusión a Washington.
«Pretender utilizar amenazas contra un pueblo noble, pacífico pero guerrero, es un crimen. Nuestra FANB está más preparada que nunca para garantizar la paz y la soberanía con integridad territorial», afirmó el jefe de Estado ante los componentes militares.
De la resistencia a la «ofensiva socialista»
Pese a la retórica de paz, el líder oficialista instó a los uniformados a profundizar los planes de defensa nacional. Subrayó que la preparación debe enfocarse en una «resistencia popular, prolongada, activa y letal», diferenciando la doctrina venezolana de lo que llamó «militares imperialistas que bombardean pueblos».
Hacia el 2026: Las metas del «Reto Admirable» Maduro definió el venidero año 2026 como una etapa crucial para la consolidación del proyecto bolivariano, planteando tres pilares fundamentales:
Independencia económica: Liberar al país de la dependencia petrolera al 100%.
Protección social: Erradicar los vestigios de pobreza y fortalecer la salud y educación pública.
Poder Popular: Consolidar las estructuras comunales y vencer la «guerra psicológica».
Contexto de tensión regional
El evento ocurre en una semana de alta volatilidad geopolítica, marcada por el anuncio de Donald Trump sobre un bloqueo total a petroleros vinculados con Venezuela y la reciente confiscación de buques en el Caribe. Mientras EE. UU. sostiene que su misión es antinarcóticos, Caracas mantiene la alerta máxima ante lo que considera una estrategia para forzar un cambio de gobierno.
Como cierre del acto, el alto mando militar entregó al mandatario un fusil de asalto, símbolo del reconocimiento a su autoridad como Comandante en Jefe de la institución armada.
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