
En un discurso marcado por el reconocimiento de una «situación compleja», el diputado e hijo del líder capturado cerró filas en torno a la gestión de Delcy Rodríguez y llamó a las bases a la disciplina estratégica frente al nuevo escenario geopolítico tras los bombardeos de enero.
Al cumplirse sesenta días de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por parte de fuerzas estadounidenses, el diputado Nicolás Maduro Guerra fijó este martes la hoja de ruta política del sector oficialista. Durante una movilización en la capital, el parlamentario enfatizó que la prioridad del movimiento es garantizar la irreversibilidad del proyecto bolivariano mediante una «hegemonía absoluta», independientemente de los costos que esto suponga.
El reconocimiento de un nuevo paradigma nacional
En una alocución transmitida por la estatal Venezolana de Televisión (VTV), Maduro Guerra admitió que Venezuela ya no es la misma nación que antes del 3 de enero. El diputado subrayó la gravedad de haber enfrentado una incursión militar de una potencia nuclear, hecho que, a su juicio, obliga a una transformación profunda en la conducción del país.
«El país cambió; para bien o para mal, cambió. Es nuestra responsabilidad que sea para bien», afirmó ante cientos de militantes, instándolos a sobreponerse a los «sentimientos» y a mantener la cohesión bajo las directrices del alto mando político.
Respaldo irrestricto a Delcy Rodríguez
Uno de los puntos clave del discurso fue la ratificación de la legitimidad de Delcy Rodríguez como mandataria encargada. El diputado describió a la actual jefa de Estado como una figura «preparada» y «leal hasta los tuétanos», enviando un mensaje claro a los actores internacionales y domésticos sobre la continuidad del equipo de gobierno original.
«Hoy tienen que hablar en Miraflores con Delcy Rodríguez», aseveró, marcando la pauta de que la interlocución oficial con el chavismo pasa necesariamente por la vicepresidenta de 2018 y mano derecha del líder encarcelado.
Estatus judicial y bloqueo de defensa en Nueva York
Mientras en Caracas se exige la liberación de la pareja presidencial, el proceso judicial en Nueva York enfrenta nudos críticos. Nicolás Maduro permanece procesado por cuatro cargos federales vinculados a narcoterrorismo y posesión de armamento destructivo, mientras que Cilia Flores enfrenta acusaciones similares por conspiración para la importación de sustancias ilícitas.
La estrategia legal, liderada por el abogado Barry Pollack, se encuentra actualmente en una fase de reclamo institucional. La defensa ha solicitado la desestimación del caso, alegando que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha impedido el uso de fondos venezolanos —sujetos a sanciones— para costear una representación legal adecuada, lo que consideran una vulneración al derecho a la defensa.
Llamado a la gobernabilidad
El discurso de Maduro Guerra concluye en una nota de realismo político, instando a las bases a «maniobrar» para preservar la paz y la gobernabilidad. El parlamentario insistió en que la supervivencia de la dirigencia chavista «contra todo pronóstico» es la base sobre la cual debe construirse la nueva etapa del socialismo venezolano.
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