
Sumario
En el primer aniversario de su segundo mandato, el presidente Donald Trump vincula sus logros políticos con una misión divina, destacando la protección de las comunidades religiosas y la seguridad nacional como los pilares de su administración «America First».
Un balance de gestión marcado por la fe personal
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este martes una extensa rueda de prensa en la Casa Blanca para conmemorar el primer aniversario de su segunda toma de posesión. Durante el encuentro con los medios, el mandatario reflexionó sobre su regreso al poder y la profunda influencia que la fe ha tenido en sus decisiones ejecutivas. Trump aprovechó el escenario para consolidar su imagen como el principal defensor de los valores tradicionales en el país, asegurando que su administración opera bajo un propósito superior que trasciende la política convencional.
Ante la pregunta directa de un periodista sobre si consideraba que su labor contaba con la aprobación divina, el jefe de Estado respondió con seguridad: «Creo que Dios está muy orgulloso del trabajo que he realizado». Esta declaración reafirma la retórica que el mandatario ha mantenido desde su campaña electoral, donde sostuvo que su llegada a la presidencia por segunda vez no fue una coincidencia, sino un mandato con un propósito mayor para la nación estadounidense.
La defensa de la libertad religiosa como prioridad estatal
El mandatario recordó que la protección de los creyentes es una de las deudas que ha buscado saldar desde el primer día de su segundo mandato. «Eso incluye a la religión. Saben, estamos protegiendo a mucha gente que está siendo asesinada, cristianos, judíos, y muchas personas están siendo protegidas por mí que no serían protegidas por otro tipo de presidente», enfatizó Trump ante los corresponsales. Para el presidente, su liderazgo es la única barrera efectiva contra lo que él denomina una persecución global de los valores occidentales.
El presidente destacó que la defensa de la libertad religiosa ha sido un pilar fundamental de su primer año de gobierno. En este sentido, citó como uno de sus mayores éxitos la creación de la Comisión de Libertad Religiosa de la Casa Blanca, un organismo diseñado para vigilar y actuar contra la discriminación de grupos de fe tanto a nivel nacional como internacional. Según el mandatario, esta oficina ha devuelto la voz a sectores que se sintieron ignorados durante administraciones pasadas.
Logros económicos y seguridad bajo el lema de país primero
Durante la comparecencia, que se extendió por más de una hora, el mandatario también hizo un repaso detallado por sus logros en materia de seguridad fronteriza, economía y política exterior. Donald Trump reafirmó que se siente con más fuerza que nunca para continuar con su agenda de «America First» y agradeció efusivamente el apoyo recibido por los sectores religiosos del país, quienes han sido una base electoral crítica para su estabilidad política.
El presidente concluyó señalando que su administración seguirá trabajando para asegurar que el país sea un lugar seguro para todas las personas de fe. Reiteró que su capacidad para superar los desafíos legales y políticos del pasado año es una señal clara de que su misión aún no ha terminado. Para Trump, la prosperidad económica y la seguridad de las fronteras son bendiciones que resultan de una política alineada con los valores morales que, según él, definen el alma de Estados Unidos.
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