
En una comparecencia marcada por un tono de advertencia global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció nuevos detalles sobre el futuro de Venezuela tras la extracción de Nicolás Maduro. El mandatario no solo reafirmó la hegemonía de Washington en el hemisferio, sino que tomó distancia de la principal figura de la oposición venezolana, María Corina Machado.
El factor Machado y el liderazgo opositor
A pesar del reconocimiento internacional de Machado como Premio Nobel de la Paz, Trump puso en duda su capacidad para unificar al país en esta nueva etapa.
Falta de consenso: El republicano afirmó que Machado no goza del «apoyo y respeto de todo el país» para asumir un mandato hipotético.
Incertidumbre: Confesó desconocer su ubicación actual y sentenció que sería “muy difícil para ella ser líder” bajo las condiciones actuales de fragmentación.
Advertencia militar: «Estamos listos para una ofensiva mayor»
El jefe de la Casa Blanca fue enfático al señalar que el operativo de la madrugada es apenas el inicio si no se cumplen sus demandas.
Amenaza de escala: Aseguró que el Pentágono está preparado para una «segunda ola de ataques», describiéndola como una operación «mucho más grande», aunque matizó que «probablemente no sea necesario» llegar a ese extremo.
Control total: El embargo petrolero se mantiene vigente y la Armada estadounidense continúa en posición de combate. «El dominio de los EE. UU. no volverá a ser cuestionado en el hemisferio occidental», advirtió.
El destino de Maduro y la reconstrucción económica
Trump garantizó que «Maduro ya no está» y que tanto él como Cilia Flores serán procesados en Nueva York o Miami por cargos de narcoterrorismo.
Sobre el futuro económico, el presidente estadounidense describió un plan de intervención profunda:
Infraestructura: Calificó la industria petrolera venezolana como «peligrosa, anticuada y deteriorada».
Inversión: Prometió una reconstrucción total del parque industrial para reemplazar lo que calificó como «tecnología obsoleta».
Seguridad fronteriza: Acusó a la administración anterior de exportar criminales de centros de reclusión hacia EE. UU., una práctica que, según dijo, «ha terminado hoy».
Reclamos por expropiaciones
Finalmente, Trump justificó la operación como una respuesta a la incautación de propiedades y petróleo estadounidense por parte del chavismo, asegurando que su gobierno no permitirá que «potencias extranjeras» (en alusión a la presencia de aliados de Maduro en la región) sigan utilizando a Venezuela como refugio para «enemigos de Washington».
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