
El conflicto desatado el 28 de febrero deja miles de víctimas, 18 militares de EE. UU. muertos y mantiene en vilo la estabilidad energética global.
WASHINGTON — La tensión geopolítica en Oriente Medio se encuentra en un punto crítico. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reconoció este jueves que evalúa emprender una ofensiva militar de gran envergadura contra Irán, asegurando que se halla próximo a adoptar una decisión definitiva. Estas declaraciones se producen enmarcadas en una sostenida escalada bélica que acumula ya 12 noches consecutivas de ataques estadounidenses en suelo iraní, conforme al reporte emitido por el Comando Central (CENTCOM).
«Estoy considerando un ataque masivo, más grande que cualquier cosa que haya sucedido antes», aseveró el mandatario norteamericano al dimensionar la gravedad del escenario actual.
Una crisis con repercusiones globales
La inminencia de una operación militar de mayor calibre amenaza con transformar radicalmente el equilibrio de seguridad en la región, poniendo a prueba tanto a los aliados como a los adversarios de Washington. El intercambio de amenazas recíprocas acrecienta el peligro de una conflagración regional de proporciones mayores, capaz de sacudir los mercados internacionales, con especial incidencia en el sector petrolero.
Las posturas de los altos funcionarios reflejan la intransigencia del momento. Por un lado, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que «Irán pagará un precio muy alto por lo que están haciendo». En la acera opuesta, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) respondió con dureza al asegurar que no permitirán «la exportación de una sola gota de petróleo».
Impacto humano y energético
En una perspectiva más amplia, la campaña militar conjunta ejecutada por Estados Unidos e Israel desde el estallido del conflicto el pasado 28 de febrero ha cobrado la vida de miles de personas y ha provocado el desplazamiento de millones de ciudadanos. Asimismo, el balance humano incluye la muerte de al menos 18 militares estadounidenses en los choques recientes.
Analistas económicos coinciden en que la deriva de este enfrentamiento trasciende las fronteras de Oriente Medio, comprometiendo de manera directa la seguridad energética mundial y amenazando con repercutir negativamente en la economía del planeta.
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