
La presidenta encargada calificó como un logro diplomático la recuperación de la representación nacional ante el organismo multilateral, lo que permitirá a la nación acceder a activos financieros internacionales para fortalecer áreas prioritarias.
En un anuncio de relevancia para la política económica nacional, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó la reanudación formal de las relaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) tras siete años de distanciamiento. Sin embargo, aclaró que el Ejecutivo no contempla solicitar nuevos programas de endeudamiento, priorizando en su lugar la recuperación de derechos y activos nacionales.
Recuperación de capacidades financieras
Durante una actividad pública en Caracas, Rodríguez destacó que este vínculo permitirá al Estado reincorporarse al sistema estadístico internacional y recuperar el acceso a los Derechos Especiales de Giro (DEG). Estos activos de reserva, cuyo valor estimado asciende a unos 4.900 millones de dólares, representan un respaldo que podrá ser utilizado para fortalecer la posición de reservas internacionales y estabilizar diversos indicadores macroeconómicos.
«Es una gran noticia», enfatizó la mandataria, al explicar que el objetivo principal es destinar estos recursos a la optimización de los servicios básicos, específicamente en el sistema eléctrico y la red de distribución de agua potable, además de robustecer el sistema hospitalario y programas culturales de alcance nacional, como el Sistema de Orquestas.
Contexto de la deuda externa
Aunque la medida es vista como un avance diplomático significativo que permite el desbloqueo de activos congelados, el escenario macroeconómico de Venezuela mantiene desafíos pendientes. Analistas financieros señalan que el país enfrenta una deuda considerable en bonos y obligaciones de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), que asciende a aproximadamente 60.000 millones de dólares en mora desde 2017.
La reincorporación al FMI abre la puerta a un diálogo más fluido en el plano financiero, aunque persiste la expectativa de los acreedores internacionales sobre un eventual proceso de reestructuración de la deuda externa. Por ahora, el Gobierno Nacional sostiene que la estrategia se enfoca en la soberanía financiera y en evitar compromisos crediticios que sigan aumentando el peso de los pasivos del país.
El restablecimiento de este canal con el organismo multilateral marca un giro en la política exterior del país, buscando equilibrar el cumplimiento de sus compromisos internacionales con la reinserción en los sistemas financieros globales.
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