El Marite y sus inquilinos

Publicado el 5 de septiembre de 2012

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El Diario La Verdad presenta hoy otra entrega de su investigación profunda en las gargantas del Retén de El Marite. Cuentan cómo se bate el cobre en las visitas y tambíen como presidiarios con notoriedad pública arman el espacio a su conveniencia.

Así nos narra el rotativo zuliano la historia

El retén El Marite huele a mierda y a perfume de mujer. Se respira miedo desde las 8.00 de la mañana del domingo en la cola de hombres.

En sus alrededores hay pobreza, carros por puesto, alquileres de pantalones deportivos de tela y faldas largas.  Arrendar una prenda cuesta 20 bolívares y se entregan a las 2.00 de la tarde, cuando termina la visita.

También cobran por guardar carteras, teléfonos móviles y pistolas cargadas. Todo un negocio.

Hay tiempo de lluvia. En la cola de entrada los visitantes tienen aspecto de humildad. La mayoría de ellos, cerca de 50, lleva la cédula en la mano.

Un grupo de hombres con franelas blancas ignora la fila y trata de entrar primero. El policía los mira como quien no quiere, y les pide que se alejen unos centímetros, que lo van a regañar.

Luego pasan y caminan a la derecha, donde los espera otro oficial. El funcionario ríe porque un anciano, senil, enfermo y con arrugas hasta en la ropa, tiembla como machorro cuando le pide que se baje los pantalones hasta las rodillas.

El viejo ve que a su alrededor hay al menos 11 hombres mostrando sus interiores sin pudor y solo alcanza a mostrar su cédula de identidad, a la vez que deja caer al suelo una bolsa de pan francés. -Tranquilo viejo, pase- le dice el oficial, con rostro burlón.

Uno de los hombres presentes se acerca y le ofrece 10 bolívares “pa meter la gorra”. El funcionario balbucea, recibe el dinero sin ganas y pide que muera callado, que no lo deje morir, que lo matan si lo delata.

Queda con la muerte en la boca.Ya entregada la cédula en la entrada y con cinco sellos de visitante en los dos brazos, los hombres de blanco entran al recinto.

En el área principal hay dos funcionarios y un hombre rubio y piel blanca que conversa afable y viste una bermuda de cuadros. Se llama José Miguel Coletta y es procesado por el homicidio de su novia. -Él mismo, con su dinero, amobló lo que era la peluquería y el depósito. Una vez se perdieron 400 millones de bolívares de su cuarto. Se puede fugar, pero no es bobo-, asegura un funcionario.

Desde la rampa, una caminata en picada hasta la cancha, se escuchan las voces de los detenidos. Unos metros más adelante está el área de usos múltiples.

El oficial, que sigue su monólogo ininterrumpido como guía turística en museo de antigüedades, explica que en el área de conferencia están los 12 funcionarios de la Policía científica involucrados en el caso Berendique, la hija del cónsul chileno en Maracaibo.-Coletta mandó a poner las antenas de DirecTV, por eso todo el mundo lo quiere.

Él ayuda a todos y no tiene problemas con nadie- En la parte superior, explica el oficial, está Eddy Ramírez, el exdirector de Seguridad Ciudadana de la alcaldía de Maracaibo, involucrado en un caso de extorsión.

-Todos los fines de semana hay fiesta en su cuarto. Esa era una oficina, pero se la acondicionaron a él. Tiene de todo. Nunca le falta el whisky. Ahí siempre hay fiesta-

El funcionario señala hacia arriba, como contando los metros que hay entre el suelo de la cancha y el techo. -¿Viste? ¿Quién se monta y luego se tira de ese techo tan alto? Tiene como seis metros. Es mentira que los presos se saltan; los presos salen por la puerta-

Inspección
Poco saben de la última inspección. Asegura que las comisiones llegaron un día a contar presos. No fue una requisa de armas ni para amedrentar a los detenidos; querían saber cuántos se habían fugado.

Después de eso, dice el funcionario, le pidieron a Romero que no regresara por un tiempo. A un lado de la cancha está la entrada al pabellón C. “Los Vergatarios” se lee en el marco de la puerta. –Ahí hay discoteca y billar.

Nada como Sabaneta, claro. Los del B (Pabellón) tienen peos con él y a los del A no les piden porque ahí están los grandes-Pero tiene otros trucos. Los funcionarios, presos y trabajadores del retén aseguran que los hombres pagan con dinero su libertad, pero las mujeres tienen opciones.

Tal es el caso de Laiza, una presa que supuestamente fue pareja de Romero. Al director lo acusan, sin pruebas, de todo: de cobrar millones de bolívares por fuga, de utilizar a los policías y luego echarlos a las autoridades, de suspender los traslados y de cobrar por la “causa”, una cuota semanal como derecho a la vida. –

Lo de la balacera del jueves 16 de agosto lo inventó él. Tiene los puntos bajos. El pram del B no lo mata porque no quiere. El jefe del B tiene 30 hombres adentro y 70 afuera, así que lo del director es una payasada-.

Cambio
Lucía Mavárez, nueva jefe de seguridad del retén El Marite, estuvo solo unos días en su cargo. Tres días después de su nombramiento, la vieron caminar por los pabellones. Presos aseguraron que pedía dinero, y cuando la sacaron del cargo, dijeron que su hijo estaba detenido en la cárcel de Sabaneta.

Vía Diario La Verdad

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