
Jesús Carpio, de 25 años, perdió la vida tras un ataque armado en su vivienda apenas cuatro días después de retornar al país.
El estado Guárico se ha convertido en el escenario de una tragedia que pone de relieve la vulnerabilidad de los migrantes retornados. Jesús Carpio, un joven de 25 años que residía en Orlando, Florida, fue asesinado a tiros en su localidad de origen apenas cuatro días después de haber sido deportado por las autoridades migratorias de Estados Unidos. El suceso ha conmocionado a la comunidad de Tucupido y ha encendido las alarmas sobre los riesgos de seguridad que enfrentan quienes regresan al país bajo condiciones de deportación.
Detalles del ataque en el sector Soco
El crimen se registró en horas de la noche del pasado viernes 27 de febrero. Según los reportes policiales y testimonios de allegados, Carpio se encontraba en su vivienda, ubicada en el sector Soco 1 del municipio José Félix Ribas, cuando la violencia irrumpió en su hogar. Dos sujetos desconocidos, que se desplazaban en una motocicleta, llegaron al lugar y, sin mediar palabra alguna, abrieron fuego contra el joven y su padre.
Jesús recibió múltiples impactos de proyectil en zonas vitales. A pesar de que sus familiares actuaron con rapidez para trasladarlo al hospital Dr. Pedro del Corral, los esfuerzos médicos fueron insuficientes; el joven falleció poco después de su ingreso debido a la severidad de las lesiones. En el mismo incidente, su padre, José Alejandro Carpio Matos, sufrió una herida de bala en el brazo. Este último fue remitido al hospital Dr. Rafael Zamora Arévalo en Valle de la Pascua, donde los médicos informaron que se encuentra en condición estable.
El proceso de deportación desde Florida
La trayectoria de Carpio hacia este desenlace fatal comenzó en Estados Unidos, donde intentaba construir un futuro para su familia. Residía en Orlando junto a su esposa y sus hijos, y contaba con el Estatus de Protección Temporal (TPS), además de tener una solicitud de asilo en trámite. Sin embargo, un incidente de tránsito menor cambió su destino. Fue detenido tras una parada de tráfico por conducir con una licencia vencida y placas suspendidas.
Aunque su familia logró gestionar y pagar la fianza correspondiente, el joven fue transferido a la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Tras permanecer aproximadamente un mes bajo detención migratoria, fue deportado a Venezuela el 23 de febrero. Al llegar a territorio venezolano, fue liberado por las autoridades nacionales al día siguiente, trasladándose de inmediato a Guárico para reencontrarse con sus parientes, sin imaginar que solo tendría tres días de vida en su tierra natal.
Hipótesis y exigencia de justicia
Hasta el momento, las autoridades no han determinado un móvil oficial, pero la familia de la víctima maneja hipótesis claras. Los parientes han señalado que el ataque podría estar vinculado a un intento de extorsión, una práctica delictiva común en la zona. La sospecha radica en que grupos criminales suelen identificar a quienes regresan del extranjero asumiendo que poseen recursos económicos.
La esposa e hijos de Carpio permanecen en Florida, enfrentando el duelo a la distancia mientras exigen que el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) esclarezca el homicidio. Este caso resalta la cruda realidad de la inseguridad y la falta de garantías para los ciudadanos que, tras años de esfuerzo en el exterior, se ven forzados a volver a entornos de alta peligrosidad.
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