
La icónica actriz muere a los 96 años en Jalisco, dejando un legado inigualable de siete décadas en la actuación.
El adiós a una leyenda del cine mexicano
La cinematografía mexicana se viste de luto tras confirmarse el fallecimiento de Ana Luisa Peluffo, una de las actrices más audaces y prolíficas que ha dado México. A los 96 años, la intérprete cerró sus ojos por última vez este miércoles, rodeada del afecto de su familia en su rancho ubicado en el estado de Jalisco. Según el comunicado oficial emitido por sus allegados, su partida ocurrió de manera pacífica, marcando el final de una era para el entretenimiento en México.
La trayectoria de Peluffo no solo se mide en años, sino en el impacto cultural que generó desde su debut. Con más de siete décadas de labor ininterrumpida, su presencia fue constante en la pantalla grande, el teatro y la televisión, consolidándose como un referente de versatilidad y elegancia que traspasó fronteras generacionales.
Una pionera que desafió los tabúes sociales
Nacida en una época de transformaciones, Ana Luisa Peluffo se destacó por su valentía interpretativa. Fue una de las primeras actrices en desafiar las normas conservadoras del cine mexicano de los años cincuenta. Su participación en cintas como La fuerza del deseo la colocó en el centro de la conversación pública, no solo por su belleza, sino por su capacidad para encarnar personajes complejos y decididos que rompían con los moldes femeninos tradicionales de aquel entonces.
A lo largo de su carrera, trabajó con los directores más destacados y compartió escena con las figuras más brillantes de la Época de Oro. Su profesionalismo le permitió transitar con éxito desde los dramas intensos hasta las comedias urbanas, demostrando que su talento era tan amplio como su filmografía, que supera los ciento sesenta títulos.
Su legado en la televisión y el teatro
Más allá de la gran pantalla, la actriz supo adaptarse a la llegada de la televisión, convirtiéndose en un rostro habitual en los hogares mexicanos a través de diversas telenovelas de gran éxito. Su transición de estrella de cine a primera actriz de la televisión fue natural, ganándose el respeto de las nuevas hornadas de actores que veían en ella una maestra del oficio.
En los escenarios teatrales, Peluffo también dejó una huella imborrable. Su disciplina y entrega en cada función le valieron el reconocimiento de la crítica especializada y el aplauso constante de un público que la mantuvo vigente hasta sus últimos años de actividad profesional. Su capacidad para conectar con la audiencia era una de sus mayores virtudes.
El recuerdo de una trayectoria excepcional
La familia de la actriz ha expresado su profundo agradecimiento por las muestras de cariño recibidas desde que se conoció la noticia. Aunque el vacío que deja es inmenso, su recuerdo perdurará a través de la vasta obra que dejó como herencia al patrimonio cultural de México. Las instituciones culturales del país ya planean diversos homenajes para honrar la memoria de quien fuera una de las últimas grandes divas del cine nacional.
Ana Luisa Peluffo será recordada no solo por su talento frente a las cámaras, sino por su carácter fuerte, su inteligencia y esa chispa única que la hizo brillar en cada proyecto que emprendió durante casi un siglo de vida.
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