
Sumario
La cámara alta de Estados Unidos someterá a votación una propuesta legislativa que busca obligar al presidente Donald Trump a obtener autorización del Congreso antes de iniciar operaciones militares en Venezuela. El proyecto, liderado por los demócratas, ha ganado tracción tras el respaldo de cinco senadores republicanos críticos con la autonomía ejecutiva en conflictos extranjeros.
La Cámara de Senadores de Estados Unidos se prepara para una de las sesiones más determinantes en materia de política exterior de los últimos años. El debate central gira en torno a una resolución de poderes de guerra que pretende restringir la capacidad de acción del presidente Donald Trump frente a la crisis en Venezuela. Esta iniciativa surge en un momento de máxima tensión, marcado por el incremento de la presencia naval en el Mar Caribe y las recientes operaciones que resultaron en la captura de Nicolás Maduro, hechos que han reabierto el debate sobre los límites constitucionales del poder presidencial.
El núcleo de la resolución exige que cualquier despliegue de tropas o acción ofensiva en territorio venezolano sea consultado y aprobado previamente por el poder legislativo. Según los promotores de la medida, el objetivo no es debilitar la postura de Estados Unidos frente a la región, sino restaurar el equilibrio de poderes que establece la Constitución.
El apoyo bipartidista y la postura de los republicanos
Lo que ha dado un impulso definitivo a esta votación es el apoyo inusual de cinco senadores del partido republicano. Rand Paul, Susan Collins, Lisa Murkowski, Todd Young y Josh Hawley han manifestado su intención de votar a favor de la limitación de poderes. Este grupo de senadores sostiene que la defensa de la autoridad del Congreso sobre las declaraciones de guerra es un principio institucional que trasciende las lealtades partidistas.
Este bloque republicano ha sido fundamental para sortear los obstáculos procedimentales que suelen detener este tipo de iniciativas. Su participación refleja una preocupación latente en Washington sobre la posibilidad de que Estados Unidos se vea involucrado en lo que han denominado «guerras eternas» en el hemisferio sur, especialmente tras las experiencias previas en Oriente Medio.
Implicaciones para la administración de Donald Trump
Desde la Casa Blanca, la respuesta ha sido de firme rechazo. Donald Trump ha calificado la resolución como un intento de los demócratas por proteger a regímenes autoritarios y ha señalado que esta medida «ata las manos» de las fuerzas armadas en un momento crítico para la seguridad nacional. El presidente sostiene que la captura de Nicolás Maduro y el cerco a las rutas del narcotráfico requieren una capacidad de respuesta inmediata que no puede estar sujeta a los tiempos y debates del Congreso.
A pesar de que se espera que la resolución sea aprobada en el Senado, el camino legal no está libre de obstáculos. El presidente Donald Trump ya ha sugerido que utilizará su poder de veto para anular la medida una vez que llegue a su escritorio.
En ese caso, el Congreso necesitaría una mayoría de dos tercios en ambas cámaras para invalidar el veto presidencial, un escenario que todavía parece lejano dada la polarización política actual. No obstante, el resultado de la votación servirá como un termómetro político crucial de cara a las próximas decisiones estratégicas en Venezuela.
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