
Tras 19 días de incansable búsqueda tras los sismos del 24 de junio, los equipos de rescate localizaron la madrugada de este lunes los cuerpos de Kiriaki Rebeca y el pequeño Fabio Ignacio, cuyo padre mantuvo la esperanza de encontrarlos con vida hasta el último momento.
CUERPO DE LA NOTA
LA GUAIRA. Una trágica noticia conmocionó al país la madrugada de este lunes 13 de julio, tras confirmarse el hallazgo de los cuerpos sin vida de la ciudadana Kiriaki Rebeca y de su hijo, el niño Fabio Ignacio Bastardo, de 9 años de edad. Ambos se encontraban atrapados bajo las ruinas de las Residencias Tahití, edificación ubicada en el sector Caraballeda que colapsó tras el doble terremoto del pasado 24 de junio.
La dolorosa información fue dada a conocer por el periodista de sucesos Román Camacho a través de sus plataformas digitales. De acuerdo con los reportes de los equipos de salvamento desplegados en la zona de desastre, los restos de la madre y el menor fueron encontrados abrazados entre los sedimentos de concreto. Los análisis preliminares sugieren que las víctimas habrían fallecido pocos días después de que se originara la tragedia.
El desenlace pone fin a una agónica espera para Francisco Bastardo, padre del menor, quien hasta el pasado jueves 9 de julio sostuvo públicamente que percibía indicios de supervivencia de su hijo y lideró los esfuerzos para su localización.
Días antes, el miércoles 8 de julio, Bastardo había comunicado la realización de un rastreo tecnológico especializado: “A las 5:37 de la mañana, hicimos una prueba ultrasónica con el tiburón mayor de México. El niño sigue dando señales de vida, como lo he venido reportando todos los días y a todas las delegaciones”, declaró en un material audiovisual difundido por la periodista Elianta Quintero. Pese a haber logrado acceder al área correspondiente a su apartamento y mantener la fe en un milagro, las labores de excavación culminaron con el lamentable hallazgo de los cuerpos durante la jornada de hoy.
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