
El intercambio comercial energético proyecta ingresos por 2.000 millones de dólares al cierre de febrero, impulsado por la participación de socios estratégicos y comercializadoras internacionales.
El panorama energético regional experimenta un giro significativo tras las recientes declaraciones del secretario de energía de Estados Unidos, Chris Wright. El funcionario señaló que las ventas de petróleo venezolano, enmarcadas en los acuerdos de suministro vigentes entre Caracas y Washington, mantienen una trayectoria ascendente que promete consolidar cifras robustas para el cierre del segundo mes del año. Según las proyecciones oficiales, se espera que el valor de estas transacciones alcance los 2.000 millones de dólares para finales de febrero.
Este dinamismo responde a un flujo constante de crudo que ha encontrado camino hacia los mercados internacionales gracias a la intermediación de grandes actores del sector. La reactivación de estos canales comerciales no solo oxigena la economía venezolana, sino que también ofrece una alternativa de suministro para las refinerías estadounidenses, especialmente aquellas ubicadas en la costa del golfo, diseñadas técnicamente para procesar el crudo pesado proveniente del país caribeño.
El rol de las comercializadoras internacionales
La operatividad de este acuerdo se apoya en la gestión de empresas globales de gran envergadura. Según informes técnicos y reportes de la agencia Reuters, las firmas Vitol y Trafigura han asumido un papel protagónico en la comercialización y negociación de los cargamentos. Estas compañías han facilitado la logística necesaria para mover el crudo bajo los estándares requeridos, permitiendo que la producción venezolana fluya de manera eficiente hacia sus destinos finales.
Paralelamente, los socios estratégicos de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) juegan un rol fundamental en el incremento de la oferta. La empresa estadounidense Chevron destaca como el actor principal en este esfuerzo, liderando el aumento progresivo de la producción en los campos donde mantiene operaciones conjuntas. Este incremento en la extracción es lo que permite sustentar el volumen de envíos necesarios para cumplir con las metas financieras proyectadas por el departamento de energía.
Proyecciones de crecimiento y mercados globales
Las expectativas de las autoridades estadounidenses no se limitan al corto plazo. El secretario Chris Wright ha sido optimista al proyectar que, de mantenerse el ritmo actual y las condiciones de mercado, las ventas totales podrían escalar hasta los 5.000 millones de dólares en apenas unos pocos meses. Esta visión se fundamenta en una demanda que trasciende las fronteras continentales, involucrando a refinerías en Asia y Europa que ya se encuentran negociando nuevos contratos de importación.
Se estima que para el cierre de febrero se habrán movilizado cerca de 40 millones de barriles de crudo. Con un precio promedio de 50 dólares por barril, la estrategia se centra en la colocación total del inventario disponible. Wright enfatizó que cada barril producido tiene un comprador asegurado, lo que desplaza la discusión desde la capacidad de venta hacia la optimización de las rutas de distribución. Aunque la costa del golfo de Estados Unidos sigue siendo el destino natural, la apertura hacia India y otros mercados asiáticos diversifica los ingresos y fortalece la posición del crudo venezolano en el tablero energético mundial.
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