Así contó La Nación los detalles del doble asesinato en la UNET

Publicado el 11 de agosto de 2012

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Abaleados y en estado de descomposición, fueron localizados en la parte alta del Jardín Botánico de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, Unet, los dos estudiantes de esa casa de estudios desaparecidos desde el domingo 5 de agosto.

El hallazgo de los cadáveres lo hizo este viernes, a las 8:30 de la mañana, un obrero de la universidad, que se movilizó hasta la apartada y boscosa área para revisar el dique del tubo matriz que surte de agua a la Unet, pues había problemas con el suministro del preciado líquido.

Leydi Mariana Rangel, alumna del sexto semestre de Ingeniería de Producción Animal.Precisamente, debajo del gigantesco tubo, que descansa sobre bases de cemento, el empleado se encontró con el cadáver de una mujer y a unos seis metros, detrás del tubo, se percató que había otro cuerpo, el de un hombre.

Asustado y nervioso, regresó y avisó a las autoridades internas de la universidad, quienes de inmediato notificaron del hallazgo a la policía.

Al sitio se movilizaron comisiones de la Policía del estado Táchira y de la Policía Municipal, para verificar la información. Poco después, motociclistas del Desur Táchira hicieron lo propio.

El lugar está a una considerable distancia de la Unet. Se estimó que desde la Casa del Profesor Universitario, en Paramillo, hay que recorrer, al menos, unos 20 minutos de camino intrincado.

Edgardo Alberto Fonseca Aldana iba a graduarse en breve de ingeniero industrial.La noticia del hallazgo de una pareja asesinada corrió como pólvora por las redes sociales. Surgieron diversas teorías, pero todas estaban dirigidas a que se trataba de los muchachos desaparecidos.

La estudiante estaba boca arriba, con las manos atadas a la espalda, sujetadas con trozos de bolsas de plástico. Le apreciaron dos tiros en la cabeza.

A unos metros, boca abajo, fue hallado el cadáver del bachiller, cuya posición de las manos era coincidente con ataduras, aunque no tenía ninguna al momento de llegar las autoridades.

Le apreciaron dos balazos, uno en el pecho y otro en la cabeza.Por varias contusiones en los brazos, se presume que pudo ser golpeado o torturado, aunque no se descarta que sean consecuencia de haber estado expuesto a los efectos climáticos; pero, a pesar de ello, los cuerpos estaban medianamente conservados.

“Son ellos”Por la amplia y diversa información que durante toda la semana circuló en relación a la desaparición de los dos universitarios, y por la vestimenta de las víctimas, inmediatamente se dijo que se trataba de los cadáveres de Leydi Mariana Rangel Useche, de 21 años de edad, estudiante del sexto semestre de Ingeniería en Producción Animal, y de Edgardo Alberto Fonseca Aldana, de 28 años de edad, quien estaba por egresar como ingeniero industrial de la Unet.

Sin embargo, fue difícil precisarlo en un primer momento.Los cuerpos de los dos estudiantes asesinados fueron rescatados por bomberos de San Cristóbal y trasladados a la morgue del Cementerio Municipal.

Para tristeza del gran número de estudiantes, autoridades de la Unet e incluso de los propios familiares de las víctimas que se acercaron al Jardín Botánico, aun antes de que la policía científica practicara la inspección de los cuerpos, las coincidencias eran contundentes, y concluyeron: Leydi y Edgardo fueron asesinados.Al mismo tiempo del arribo de la Brigada Contra Homicidios de la policía científica, encabezada por el comisario Juan Pereira, llegaron comisiones del Cuerpo de Bomberos y Protección Civil de San Cristóbal, que se movilizaron al lugar para apoyar el levantamiento y traslado de los cadáveres.

De hecho, el trabajo de los medios de comunicación se vio restringido, pues no permitieron el ingreso de los periodistas, ni siquiera a cierta distancia de la escena del crimen.

Exnovios

Será la policía científica la que determine si una presunta relación amorosa que tuvieron las víctimas hace tiempo pudiera estar relacionada con el crimen. La familia de Leydi Rangel confirmó que fue así, en tanto que la de Edgardo Fonseca no lo admite o la ignoraba.

Comisiones del CICPC se trasladaron al jardín botánico

Las investigaciones por parte de la policía científica, apenas comienzan.En la escena del crimen colectaron abundantes evidencias de interés criminalístico, entre ellas dos documentos de identidad de dos personas, localizados en el camino que conduce al lugar del asesinato y que son analizados para establecer si están o no vinculadas al doble homicidio.

Igualmente, la fotografía de una joven, muy parecida a Leydi, o tal vez de ella, pero con menos edad.

La cartera, propiedad de la muchacha asesinada, la cual quedó al lado del cadáver, así como los trozos de la bolsa plástica que utilizaron para maniatarla, entre otros, forman parte de todos estos elementos, sometidos actualmente a experticias.

Varias personas, amigos y allegados, fueron llamados a declarar a la sede de la policía científica, entre ellos el novio actual de la joven asesinada, pues era a su casa a donde la muchacha se dirigía el domingo, cuando desapareció.

Los investigadores manejan varios móviles del doble crimen, que poco a poco irán descartando, hasta encontrar las suficientes pruebas que determinen uno solo como aceptable.

Además tratan de establecer en qué circunstancias ocurrió el hecho; si los estudiantes fueron llevados por la fuerza hasta ese lugar; si los plagiaron en otro lugar y los llevaron hasta allá; si los mantuvieron sometidos por algún tiempo, o sencillamente, los sorprendieron ahí, pues el lugar es de difícil acceso.

Se maneja también la tesis de que serían varios los responsables del hecho.Los cadáveres fueron trasladados en primera instancia hasta la morgue del Cementerio Municipal, y posteriormente remitidos a la sala de Anatomía Patológica del Hospital Central, toda vez que estimaron que el estado de los cuerpos aún permitía que les practicaran allí la necropsia de ley.

Otra comisión especial

El ministro de Interior y Justicia, Tareck El Aissami, de visita en San Cristóbal, fue abordado por los periodistas sobre este doble crimen.

Manifestó, entre otras cosas, que la misma comisión especial del Cicpc-Caracas que investigó el homicidio del juez Edixon Olano se trasladará nuevamente al Táchira para trabajar en este caso.—Lamentablemente —dijo—, hemos conocido de este terrible hallazgo de los cadáveres de Leydi Rangel y Edgardo Fonseca, dos jóvenes estudiantes de la Unet que el domingo pasado desaparecieron, en puntos distintos y horas diferentes, y que hoy aparecieron en el mismo lugar—.

“Estamos adelantando investigaciones asociadas a este hecho lamentable. Nuestras palabras de dolor y pesar a las familias de estos dos jóvenes, a la comunidad universitaria de la Unet. Repito, estamos investigando cuáles son las evidencias de interés criminalístico para esclarecer este terrible hecho, porque es algo extraño, llama la atención que la desaparición de ambos fue en horas y puntos distintos y fueron hallados juntos”, declaró.

Leydi Rangel desapareció el domingo, en horas de la tarde, cuando salió de su casa, en Patiecitos, municipio Guásimos, para dirigirse a casa de su novio, en la Unidad Vecinal, pero nunca llegó.

Ese mismo día, Edgardo Fonseca, quien era el jefe de seguridad industrial en el HiperBaratta e integrante de la Brigada y Salvamento de la Unet, salió a las 5:00 de la tarde de su residencia, en el barrio El Lobo, porque a las 5:30 debía dictar clases de matemáticas en una residencia del barrio El Paraíso.

Fonseca tampoco llegó a su destino. Para cuando sus respectivas familias comenzaron a preocuparse por la ausencia, ya los teléfonos celulares de ambos estaban apagados.

Ante el hallazgo de la pareja asesinada, la protesta de los estudiantes de la Unet no se hizo esperar. Con pintas y lazos negros en los vehículos, en señal de luto, consternados efectuaron manifestaciones de calle, quemaron cauchos frente a la universidad, y luego en caravana se movilizaron hasta la sede del Ministerio Público, donde exigieron un cese a la inseguridad y justicia por la muerte de sus compañeros.

Más tarde se concentraron en el puente que une a Táriba y San Cristóbal. Todos exigen justicia.

Vía La Nación

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