
La lectura térmica detectada en la estructura de Caraballeda correspondió a un cuerpo sin vida, mientras los ruidos reportados fueron atribuidos a animales atrapados.
La madrugada de este miércoles 23 de julio concluyó la compleja jornada de búsqueda y salvamento en la torre OPPE 26, ubicada en la parroquia Caraballeda del estado La Guaira. El operativo finalizó con un balance negativo luego de confirmarse que las señales de vida detectadas en horas de la tarde resultaron ser un falso positivo, descartando la presencia de personas atrapadas con vida en el lugar.
Origen de la falsa alarma en la estructura
En horas de la tarde del miércoles, los equipos de rescate desplegados en el edificio reportaron indicios que sugerían la presencia de sobrevivientes. Los especialistas utilizaron dispositivos térmicos de alta tecnología e identificaron una anomalía que marcaba 30 grados Celsius. Esta lectura, sumada a una serie de ruidos percibidos en la zona del colapso, motivó la activación inmediata de los protocolos internacionales de salvamento.
Sin embargo, el escenario cambió radicalmente a medida que avanzaron las labores de penetración y evaluación en el sitio. Integrantes de la brigada de rescate Topos Mexicanos explicaron que los sonidos escuchados no provenían de seres humanos. Las inspecciones posteriores determinaron que los ruidos probablemente fueron causados por un roedor o un gato atrapado entre los escombros. Tras aplicar repetidamente el protocolo de llamada y escucha, los socorristas solo obtuvieron silencio.
Aclaratorias sobre el despliegue técnico y logístico
El periodista Román Camacho detalló que el punto de calor localizado por los sensores correspondía en realidad a una persona fallecida. Para frenar la ola de rumores y especulaciones difundidas en redes sociales, el comunicador ofreció precisiones sobre los procedimientos ejecutados por los cuerpos de seguridad durante la madrugada.
Camacho aclaró que las puertas retiradas de la estructura no se usaron para liberar a víctimas, sino como material de apuntalamiento. Los funcionarios emplearon estas piezas para sostener las paredes inestables y garantizar la seguridad del personal a medida que abrían paso en el túnel de exploración.
De igual forma, el ingreso de cilindros de oxígeno al área subterránea no estuvo destinado al auxilio de sobrevivientes, sino al soporte de los propios rescatistas, quienes operaban bajo condiciones extremas de confinamiento y poca ventilación.
Protocolos preventivos ante el desenlace de la operación
Por último, se precisó que la solicitud de camillas, ambulancias e insumos médicos en los alrededores de la torre respondió estrictamente a los protocolos estándar de atención de emergencias. Esta logística se moviliza de forma preventiva ante cualquier posibilidad de hallazgo, una previsión que lamentablemente no tuvo un desenlace favorable en esta oportunidad. Con este reporte oficial se dieron por concluidas las labores de rastreo en el punto central de la estructura.
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