
Desde sus camas en hospitales militares, con las huellas de la metralla aún frescas, efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) rompieron el silencio sobre la incursión estadounidense de este sábado. En declaraciones exclusivas para Telesur, los soldados heridos relataron cómo la resistencia en tierra frustró los planes de desembarco en puntos estratégicos como la Base Aérea La Carlota y las instalaciones de la UNEFA.
El muro de fuego en La Carlota
El soldado Francisco Macillanda, quien presenta una herida grave de compromiso en uno de sus brazos, describió el momento en que helicópteros de ataque intentaron tomar su unidad en la madrugada.
«Ellos quisieron estacionarse en nuestra unidad y no lo íbamos a permitir. Tuvimos que accionar cuando el helicóptero iba a bajar; si no, nos tomaban la unidad», relató con firmeza.
A pesar de su estado clínico, Macillanda subrayó una moral inquebrantable: «Tengo un brazo comprometido, pero no me importa si cuento con tierra para defender a Venezuela. Bolívar nos libertó y no permitiremos que nadie venga a gobernarnos».
Caos y metralla en la UNEFA
Por su parte, el Sargento Mayor de Tercera, Ricardo Salazar, quien custodiaba las inmediaciones de la UNEFA, describió el poder destructivo de los misiles de precisión. Salazar relató cómo intentó repeler el ataque con sistemas de defensa antiaérea portátil (Igla) antes de ser alcanzado por una onda expansiva.
El impacto: «Cuando me monté el Igla al hombro, cayó algo al lado y salí volando. Quedamos inconscientes», recordó Salazar.
El despertar: Al recuperar el sentido, el sargento se encontró con un escenario de devastación total: «Todo estaba desmoronado, todo desbaratado».
El uniformado, quien hoy presenta esquirlas en sus extremidades, cuestionó la intervención: «¿Por qué hacen esto si nosotros lo que queremos es salir adelante? Somos hijos de Bolívar y Chávez, y aquí estoy, firme más que nunca».
Retirada bajo fuego
Los testimonios de los soldados coinciden en un punto clave de la estrategia militar de esa noche: las aeronaves atacantes se vieron obligadas a maniobrar y retirarse de ciertos perímetros al encontrar una respuesta armada inmediata por parte de la tropa que custodiaba los centros educativos y operativos militares.
Mientras el país asimila el impacto de la captura de su alto mando político, estos testimonios buscan proyectar que, a nivel de base, la unión cívico-militar se mantiene bajo el Decreto de Conmoción Exterior, con el compromiso de defender cada palmo de terreno pese a la superioridad técnica del agresor.
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