Jefe del CPBEZ habría sido acribillado por venganza de narcotraficantes

Publicado el 25 de junio de 2015

cpbez isla dorada

El plan  del supervisor agregado del Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia (Cpbez), Charles Alfonso Rojas Rúa, este miércoles, era almorzar y asistir luego a la promoción de preescolar de su hijo menor. Una agenda que truncaron los cuatro tiros que recibió entre tórax y cabeza.

El crimen ocurrió  a las 12:00 del mediodía, cuando pretendía entrar a su residencia en Isla Dorada, específicamente en el conjunto Villa Lago II, al norte de Maracaibo.

Rojas Rúa llegó manejando un Chevrolet Aveo, blanco, placas AD998IV, en compañía de su cuñado, Wilger González, y un amigo,   Ricardo Fuenmayor.

Dos hombres, que iban en una moto, lo esperaron. No quiso entrar a la primera tentativa porque el dueto le pareció sospechoso. Dio la vuelta, pero los motorizados lo rodearon y abrieron fuego contra el vehículo.

A la primera ráfaga, hecha con una pistola calibre 9 milímetros, siguió una segunda. Los victimarios avanzaron cerca de 10 metros, giraron en ‘U’, y volvieron a disparar. Cuatro tiros le dieron al policía: uno en la cabeza y tres en el tórax.

Cerca de 30 proyectiles percutados contaron los agentes  que resguardaron la escena. González y Fuenmayor lo trasladaron en otro carro al Hospital Régulo Pachano (Sanipez), pero ingresó muerto.

El director del Cpbez, G/D Carlos Sánchez Vargas, se presentó en  Isla Dorada. “Era un oficial con 13  años de servicio. Estaba llegando a su casa y le dispararon. Estamos haciendo las averiguaciones, hablando con algunas personas que estaban en el centro comercial y que pudieron presenciar el hecho”, dijo.

Se conoció además que el oficial estaba en comisión de servicio con el Grupo Antiextorsión y Secuestro  de la GNB.

Los dos acompañantes del policía sufrieron heridas leves. González presentó escoriaciones en una mano.
Los familiares de Rojas se presentaron en la emergencia del Sanipez, a la 1:00 pm, aproximadamente. Su padre, Freddy Rojas, dijo no sentirse en condiciones para declarar. El llanto era  uniforme entre  los parientes, amigos y compañeros de Rojas. “Un buen policía”, dijo uno de ellos.

Un  primo, quien no quiso identificarse, contó que el policía “tenía seis hermanos. Deja  tres hijos, y estaba casado. Acabo de hablar con su exesposa, y  me está diciendo que su hija mayor está destruida por la noticia”, contó mostrando los mensajes en el celular, pero sin poder contener las lágrimas.

Trascendió que narcotraficantes estarían detrás el crimen, por un supuesto  decomiso de 200 kilos de droga que ejecutó Rojas con otros compañeros. “Había sido amenazado”, dijo una fuente de manera extraoficial.

Vía Panorama/www.diariorepublica.com

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