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La comunidad de Los Puertos de Altagracia rindió honores a su reina de «La vuelta al terruño», destacando su labor social y compromiso humano.
El municipio Miranda se sumergió este viernes 23 de enero en una profunda consternación para despedir a Miriam Luzardo, una joven cuya luz se apagó prematuramente a los 20 años. Lo que inició como una jornada de duelo se transformó en un tributo histórico a la integridad de quien fuera la soberana de «La vuelta al terruño» 2025. El sentimiento de pérdida es palpable en cada esquina de Los Puertos, donde la comunidad se volcó a las calles para expresar que su partida le ha partido en dos el corazón a su gente.
Un recorrido cargado de respeto y tradición local
El cortejo fúnebre no fue un simple traslado, sino una manifestación de afecto colectivo que recorrió los puntos más emblemáticos de la localidad, incluyendo el sector La Salina. Las calles se llenaron de ciudadanos que, entre lágrimas y aplausos, reconocieron el invaluable legado cultural que Miriam dejó en su breve pero significativo paso por el reinado. Su figura trascendió la belleza estética para convertirse en un símbolo de identidad y pertenencia para los mirandinos, quienes hoy lloran a una de sus representantes más queridas.
El honor de sus compañeros y el gremio médico
Más allá de las coronas, Miriam Luzardo era una joven con un futuro prometedor en la ciencia. Como estudiante de medicina, su dedicación le ganó el respeto del gremio de salud y de sus compañeros de estudio, quienes formaron guardias de honor para resaltar su faceta académica. Este reconocimiento subrayó la dualidad de su vida: una mujer capaz de brillar en los escenarios culturales y, al mismo tiempo, entregarse con disciplina al servicio de la vida humana a través de su formación profesional.
Cultura y fe en el último adiós de la soberana
La despedida estuvo marcada por la solemnidad de la Banda Escuela Nuestra Señora de Altagracia, cuyas notas acompañaron el sentir de las excompañeras del reinado y de la comunidad en general. Un grupo de motorizados locales también se sumó al homenaje, escoltando el féretro en un gesto de hermandad. Tras los actos velatorios realizados en la Capilla José Gregorio Hernández, sus restos fueron trasladados al Cementerio Municipal Rafael Ávila «Titán», donde el silencio solo fue interrumpido por las oraciones de quienes prometen mantener vivo su carisma.
Un sacrificio marcado por la vocación de servicio social
La tragedia que segó su vida ocurrió el pasado 20 de enero, cuando Miriam sufrió un accidente en motocicleta tras cumplir una labor social en Sabaneta de Palmas. La joven regresaba de entregar ayuda a una adulta mayor de escasos recursos, una acción que define su verdadera esencia. Tras luchar varios días por su salud en el Hospital de Cabimas, Miriam pasó a la inmortalidad, dejando un mensaje de solidaridad que el pueblo de Miranda guardará como su tesoro más preciado.
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