
Manabí, Ecuador — La violencia que azota a Ecuador escaló trágicamente en la víspera de Año Nuevo, dejando un saldo de seis personas fallecidas y once heridas tras un brutal ataque armado en la provincia costera de Manabí. El suceso, que enluta el inicio de 2026, tuvo lugar la noche del 31 de diciembre, en un contexto de máxima tensión donde rige un nuevo estado de excepción decretado por el presidente Daniel Noboa.
Detalles del ataque y respuesta policial
La Policía Nacional ha confirmado que las víctimas del ataque, que conmocionó a la comunidad manabita, presentan «heridas por proyectil de arma de fuego». Aunque los detalles específicos sobre la dinámica del asalto se mantienen bajo reserva, las unidades especializadas de la institución han iniciado de inmediato las investigaciones para esclarecer los hechos, identificar a los responsables y determinar los motivos detrás de esta masacre.
La provincia de Manabí, conocida por su extensa zona costera y potencial turístico, se ha convertido, lamentablemente, en un foco de la creciente ola de inseguridad. Este reciente baño de sangre subraya la complejidad y la virulencia del crimen organizado que opera en la región.
Estado de Excepción: Una medida urgente contra la ola de violencia
Este violento episodio ocurre mientras Manabí se encuentra entre las nueve provincias y tres municipios donde el presidente Noboa activó un nuevo estado de excepción por grave conmoción interna. La medida, emitida recientemente, busca contener la escalada de violencia y la expansión territorial de los grupos delictivos.
El decreto presidencial se fundamenta en «informes técnicos actualizados» que indican que la «situación de violencia y criminalidad organizada no solo persiste sino que se ha intensificado y extendido territorialmente». El mandatario ha señalado una «dinámica delictiva interconectada entre corredores logísticos y zonas de influencia» que exige una respuesta estatal contundente e integral.
Provincias y municipios afectados:
El estado de excepción estará vigente por 60 días e incluye a las provincias de Guayas, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo y Sucumbíos, además de Manabí. También se ha extendido a los municipios de La Maná (Cotopaxi), Las Naves y Echeandía (Bolívar), evidenciando que el crimen se ha enraizado más allá de los principales centros urbanos y corredores estratégicos.
El «conflicto armado interno» persiste
Este último ataque con víctimas múltiples refuerza la grave crisis de seguridad que vive Ecuador, país que permanece, desde 2024, bajo un estado de «conflicto armado interno». Esta declaratoria, impulsada por Noboa, otorga a las Fuerzas Armadas un rol operativo más activo en la lucha contra las agrupaciones delincuenciales, catalogadas oficialmente como organizaciones «terroristas» y actores no estatales beligerantes.
La nación suramericana se encuentra en una encrucijada donde los esfuerzos gubernamentales por restaurar la paz chocan de frente con la brutalidad y la audacia de los grupos criminales. La masacre de fin de año en Manabí es un sombrío recordatorio del urgente desafío que tiene el Estado ecuatoriano para recuperar el control y garantizar la seguridad de sus ciudadanos en 2026.
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