

Cuando no terminamos de horrorizarnos la autopsia determinó que la niña Jhoana Carolina Montiel, de 3 años, presuntamente asesinada a mordiscos por su propia madre, fue brutalmente violada.
De acuerdo a la información conocida en medios policiales la inocente criatura fue torturada de manera inmisericorde y violada sin contemplación de su candidez.
Los resultados de la necropsia de ley determinaron que Jhoana Carolina fue asesinada de manera bestial. En su débil cuerpecito presentó 11 mordiscos, cinco quemaduras, al parecer producidas por un metal, y seis prolongados aruños; todo eso en piernas, brazos, espalda y abdomen, además golpes en la cabeza y de señales evidentes de haber sido violada.
Funcionarios de homicidios que investigan el caso cuentan con fuertes indicios de que la niña fue violada posiblemente por su padrastro de nombre Gustavo Adolfo Ferrer (26), y que su madre Yoliber del Carmen Montiel Montiel (23), a quien los policías la señalaron como “la caníbal zuliana”, intentaba encubrir este horrendo crimen.
Una indignación generalizada se extendió por todo el país al enterarse de este desnaturalizado hecho. La perversa madre asesina actuó como Hannibal Leter, el conocido personaje de una película hollywoodense que devoraba a sus enemigos arrancándole partes del rostro con sus dientes.
Otro de las barbaridades que Yoliber cometió con su hija consistía en bañarla con cloro, aseveró una de sus vecinas. El miércoles por la noche, en la calle 26 del barrio La Arreaga del sector Los Haticos de Maracaibo, pocos se enteraron cuando esta mujer salió con su hija excesivamente arropada. Mintió al señalar que tenía fiebre y que se había caído. Le pidió a su suegra, Dilia Ferrer, la madre de Gustavo, quien reside al lado, que llevara a la pequeña para el hospital pero se negó, Su concubino estaba dentro de la casa y este luego testificaría en el CICPC que cuando llegó encontró a la niña tirada en el piso.
Finalmente Yoliber se fue con su cuñada al hospital Chiquinquirá y cuando una doctora le dijo que le quitara lo que la cubría, observó al tocarla que estaba sin vida. Seguidamente llamó al CICPC y la arrestaron. En ese momento nadie sabía que las once mordeduras que tenía se las había hecho su canibalesca madre.
Luego que fue examinada por los médicos forenses, descubrieron el horror. Detectives condujeron a la detenida a su residencia en la Arreaga. Allí ubicaron a su pareja, con quien había procreado su tercer hijo, una niña de un año que le criaba su suegra. A este le dijeron que aseara a su mujer, que había defecado. Después, también arrestaron y a los dos se los llevaron. Hoy en la mañana fueron trasladados ante el juez.
Vía NAD/www.diariorepublica.com






