
Las autoridades confirman nuevas víctimas en Minas Gerais mientras los equipos de rescate intensifican la búsqueda de quince personas desaparecidas tras los temporales.
La tragedia climática en el sureste de Brasil continúa agravándose tras el paso de un frente de lluvias torrenciales que ha devastado diversas localidades. Según el último reporte oficial emitido por el cuerpo de bomberos este jueves, la cifra de víctimas mortales ha ascendido a 53. Este incremento en el balance de fallecidos se produce tras el hallazgo de seis cuerpos que permanecían reportados como desaparecidos desde la jornada del miércoles, lo que confirma la magnitud del desastre natural que golpea al estado de Minas Gerais.
Impacto devastador en la Zona Da Mata
El foco principal de la catástrofe se sitúa en la región conocida como Zona Da Mata, un área serrana que tradicionalmente enfrenta precipitaciones intensas durante el verano austral, pero que en esta ocasión ha superado cualquier previsión reciente. La ciudad de Juiz de Fora, que cuenta con una población de medio millón de habitantes y se ubica cerca de la frontera con el estado de Río de Janeiro, es la localidad más afectada. En este municipio se han contabilizado 47 fallecidos y todavía se busca intensamente a 13 personas bajo el lodo y los escombros.
El resto de las víctimas mortales se han localizado en el municipio de Ubá, situado a unos 100 kilómetros de distancia. En esta zona, las inundaciones han sido particularmente violentas, afectando no solo a las áreas rurales sino también a los núcleos urbanos donde la infraestructura no ha podido resistir el embate del agua. La orografía de la región, marcada por pendientes pronunciadas, ha facilitado la ocurrencia de aludes de tierra masivos que han sepultado viviendas enteras en cuestión de segundos.
Labores de rescate y situación de emergencia
Desde que el temporal comenzó el pasado lunes, el panorama ha sido desolador. Las lluvias no han dado tregua y, durante la mañana de este jueves, se registraron nuevos deslizamientos que han complicado las tareas de los equipos de emergencia. El operativo de rescate cuenta con la participación activa de los bomberos, fuerzas de seguridad y voluntarios, quienes trabajan en condiciones de extrema peligrosidad debido a la inestabilidad del terreno y la persistencia de las precipitaciones.
Además del trágico coste en vidas humanas, el impacto social es profundo. Alrededor de 3.600 residentes de Juiz de Fora y Ubá han perdido sus hogares o han tenido que evacuarlos por riesgo inminente de derrumbe. Estos ciudadanos se encuentran actualmente distribuidos en refugios temporales habilitados en escuelas y centros deportivos, o en casas de familiares que han abierto sus puertas ante la emergencia.
Daños en infraestructura y pronóstico climático
Los daños materiales son cuantiosos y aún difíciles de cuantificar en su totalidad. Las inundaciones han anegado barrios completos, destruyendo sistemas de alcantarillado, puentes y carreteras principales, lo que mantiene a algunas comunidades aisladas de los centros de asistencia. El gobierno regional ha movilizado recursos de emergencia para intentar restablecer los servicios básicos, aunque la prioridad absoluta sigue siendo la localización de los desaparecidos. Las autoridades meteorológicas advierten que la inestabilidad climática podría mantenerse en las próximas horas, por lo que se ha pedido a la población extrema cautela.
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