
Un grupo violento quema vivas a las víctimas tras acusarlas de practicar rituales de brujería en una zona rural.
El distrito de West Singhbhum, situado en el estado de Jharkhand, se encuentra sumido en la consternación tras un episodio de violencia colectiva que ha conmocionado a la opinión pública internacional. En un acto de brutalidad extrema, una mujer de 32 años y su hijo de apenas dos meses de vida perdieron la vida tras ser quemados vivos por una turba. El motivo del ataque, según las investigaciones preliminares, radica en supersticiones profundamente arraigadas que llevaron a los agresores a acusar a la mujer de practicar brujería.
Detalles del ataque en la aldea de Kalaiya
Los hechos ocurrieron durante la noche del pasado martes 3 de marzo en la remota aldea de Kalaiya. Según los informes oficiales presentados por las autoridades locales, un grupo compuesto por aproximadamente doce personas, entre hombres y mujeres, irrumpió de manera violenta en el hogar de Jyoti Sinku. Los atacantes, actuando con premeditación, rodearon la vivienda para impedir cualquier intento de escape por parte de la víctima.
Una vez dentro de la propiedad, los agresores rociaron a Jyoti Sinku y a su pequeño hijo con queroseno. Sin mostrar rastro de piedad, prendieron fuego a las víctimas dentro del inmueble, provocando un incendio que terminó con sus vidas de forma casi instantánea. El superintendente de policía de West Singhbhum, Amit Renu, confirmó el fallecimiento de ambas personas y señaló que la escena encontrada por los servicios de emergencia reflejaba un nivel de saña alarmante.
Respuesta policial y detenciones en Jharkhand
La intervención de las fuerzas de seguridad fue inmediata tras recibir la alerta de los vecinos. El superintendente Amit Renu informó que, gracias a las labores de inteligencia y los testimonios recabados en la zona, se ha logrado identificar a varios de los implicados. Hasta el momento, cuatro sospechosos han sido arrestados y puestos a disposición judicial, mientras se mantiene un despliegue operativo para localizar al resto de los participantes en el linchamiento.
Jharkhand ha sido históricamente una de las regiones más afectadas por la violencia relacionada con acusaciones de brujería en la India. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por educar a la población y las leyes estrictas vigentes, las creencias supersticiosas continúan siendo un detonante de crímenes de odio en comunidades aisladas donde la justicia estatal tarda en llegar o es suplantada por tribunales vecinales ilegales.
Un problema estructural de superstición y violencia
Este caso vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de las mujeres en entornos rurales de la India. Las acusaciones de brujería suelen ser utilizadas no solo por fanatismo, sino también como una herramienta para resolver disputas personales o territoriales. La comunidad de West Singhbhum permanece bajo vigilancia policial para evitar nuevos brotes de violencia o represalias entre las familias de la aldea de Kalaiya.
El gobierno estatal ha anunciado que reforzará los programas de sensibilización en Jharkhand para erradicar estas prácticas inhumanas. Mientras tanto, la sociedad civil clama por una condena ejemplar para los responsables de este doble asesinato que ha dejado una herida profunda en el tejido social del país.
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