
Marco Gámez aclaró que la búsqueda de su hijo no buscaba personalizar una causa, sino concientizar sobre las víctimas que siguen bajo los escombros.
El hallazgo del cuerpo del pequeño Lucas Gámez en el edificio Miramar, ubicado en la localidad de Caraballeda, ha conmovido profundamente a la comunidad. Tras días de intensa angustia y despliegue de los equipos de rescate, las autoridades confirmaron la localización del menor. En medio del impacto emocional, su padre, Marco Gámez, ofreció sus primeras declaraciones a los medios de comunicación presentes en el lugar. Sus palabras, lejos de centrarse únicamente en la tragedia familiar, buscaron de inmediato dar un significado más amplio al dolor que hoy les toca afrontar en la intimidad.
Un mensaje de solidaridad ante la tragedia
Con evidente entereza, Marco Gámez insistió en que los esfuerzos de estos días nunca tuvieron como objetivo personalizar una causa particular ni acaparar la atención pública de manera aislada. El ciudadano enfatizó que la visibilidad otorgada al caso de su hijo debe servir como un recordatorio de la realidad que viven muchas otras personas. Para el portavoz familiar, el verdadero propósito de mantener el foco sobre el edificio Miramar radica en humanizar una desgracia que afecta a colectivos enteros y no solo a un hogar.
El testimonio del padre resonó con fuerza entre los voluntarios y cuerpos de seguridad que participaron en las labores de salvamento. Gámez explicó que el sufrimiento por la pérdida de un ser querido se multiplica cuando se observa el panorama general de la catástrofe. En sus declaraciones, instó a la opinión pública y a las instituciones a no desviar la mirada de la zona del desastre, recordando que la emergencia humanitaria sigue activa para numerosos ciudadanos.
La necesidad de respuestas en los escombros
La intervención culminó con un llamado directo a mantener el apoyo en los espacios afectados. El padre de Lucas recordó que todavía existen personas esperando respuestas definitivas sobre el paradero de sus familiares atrapados bajo las estructuras colapsadas. Según sus palabras, el dolor que hoy embarga a su hogar es el mismo que comparten decenas de familias que siguen viviendo en la incertidumbre y la desesperación.
La prensa local destacó la dignidad del mensaje de Marco Gámez en un momento tan complejo. Los operativos en el edificio Miramar de Caraballeda continuarán durante las próximas jornadas, mientras las autoridades locales evalúan los daños estructurales y coordinan la ayuda para los damnificados. La comunidad espera que este trágico desenlace impulse mejoras definitivas en los protocolos de asistencia y rescate de la región.
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