APUZ e IPPLUZ: ternura y discapacidad (El irrespeto a normas municipales en la propia Universidad)

Publicado el 4 de octubre de 2013

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Dos organismos parauniversitarios, APUZ  e IPPLUZ infringen la ley y las normas municipales de estacionamiento en relación con los puestos de PCD. Que se trate de directivas donde se supone que discurre gente alfabetizada y son parte de una institución civil por excelencia, la universidad, donde debieran reproducirse las mejores aptitudes de convivencia, sólo hace que la falta aparezca en su expresión más grotesca.

Que los primeros sean unos  chichos bebedores de cerveza y los segundos médicos apoltronados sólo prueba cuanto tienen en común: la absoluta carencia de sentido ciudadano y las maneras más toscas de intercambio en una pretendida comunidad de acordados, propias de la horda y lo más alejadas de toda convivencia.

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En APUZ sólo hay dos puestos, de acuerdo a la capacidad del estacionamiento debieran haber unos seis, pero uno de los dos está fuera de orden,  pues la persona debe caminar más de 25 metros para llegar a la entrada del establecimiento. En el IPPLUZ hay dos, cerca de la entrada del establecimiento, pero es de uso exclusivo de los usurpadores, y también de los mismos directivos, ellos tienen sus puestos en el sótano, pero por alguna razón misteriosa (del reino de alguna especialidad médica: reumatismo u oligofrenia) estacionan en los puestos de PCD, por supuesto, no cumplen con la cuota, pues deberían ser unos cinco.

Sin embargo, demarcar y pintar estos puestos es mero asunto de ferretería, yo puedo ir a la esquina y compro un galón de pintura azul cielo y uno blanco. Pero resguardarlo no es asunto de albañiles ni de chichos (es lo que parecemos tener) sino de ciudadanos en su condición de garantes del acuerdo.

El  año pasado me reuní con un miembro de la directiva Ipepesca, el Dr. Iván Arcaya, le expuse el conflicto y le entregué un dossier, prometí hacerlo llegar a la directiva en pleno, él como miembro y encargado de los asuntos sociales, o algo así, de la tal. Pasaron los meses y la siguiente vez que lo vi coincidimos llegando al instituto, yo debí dejar mi carro como a 50 metros (téngase en cuenta que estamos hablando de una persona con movilidad reducida), pues los puestos de PCD estaban usurpados, él se lamentó al mejor estilo socarrón, y nada más, jamás obtuve respuesta de la junta de capos, ni oral ni escrita. Hoy estuve en APUZ, antro al que voy rara vez, el puesto estaba ocupado, pero al menos cinco de la directiva estaban desocupados, le hago saber a los vigilantes que deben despejarme uno en vista de que no están los suscriptores, y que incumplen la cuota: negativa rotunda. Me estacioné en uno ejerciendo mi derecho, al salir fui por enésima vez a las oficinas de la directiva apuzca, les dejé copia de la normativa y me puse a la orden para asesorarlos cuando ellos decidan desfacer el entuerto, porque además fui parte del equipo municipal que redactó las normas.

Esta gente transgrede la ley, por ignorancia o contumacia, pero el personal de guachimanes y demás no tiene la menor idea cómo deben tratar a las PCD, son sujetos torvos, que se niegan a cualquier conciliación y entendimiento con miras a resolver “in situ” un problema que la negligencia de sus patronos ha creado.

Miguel Ángel Campos para Diario República

 

 

 

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