Alex Cabrera firmó con Tiburones como pitcher

Publicado el 9 de diciembre de 2013

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Alexander Alberto Cabrera se llamaba aquel adolescente al que Jorge Urribarri le tendió el contrato que lo llevaría a la pelota profesional, con los Tiburones de La Guaira.

Se trataba de dos iniciantes en el mundo del beisbol organizado. “Él era pitcher. Estaba en la preselección de Venezuela y lo fui a ver en San Tomé, El Tigre.  A mí me lo presentó Manuel Lunar”, indicó el actual ejecutivo de las Águilas.

Para ese entonces, a finales de los años ochenta, Cabrera se destacaba en la lomita, pese a tener condiciones de bateador. La bolsa que recibió de los escualos no era tan sustanciosa, pero significaba buen dinero para la época económica que vivía el país, “Lo firmé por 30 mil bolívares de los de antes, es decir 30 bolívares de los de ahora. Lo hizo como pitcher, pero era un niño”, dijo Urribarri.

“Luego, la gente lo vio y empezaron a dudar. (Aurelio) Monteagudo me dijo que como lanzador era muy tosco.  Recuerdo que me comentó: ‘Ese muchacho es bateador. Tiene el cuerpo muy fuerte para ser pitcher’”, comenta el zuliano. “De ahí en adelante, varios equipos de las mayores lo empezaron a ver, hasta que firmó con los Cachorros. En ese momento, ya tenía más de un año con La Guaira, equipo con el que yo estaba aprendiendo de este oficio, de la mano de Pedro Padrón Panza”.

El zuliano señala que Alexander –todavía no le llamaban por el diminutivo Alex- tenía brazo para ser serpentinero, pero sus movimientos en la lomita eran rústicos. “Luego lo pusieron a trabajar en primera base y en los jardines”, recuerda.

Desde sus primeros encuentros, Urribarri siempre confió en el talento del oriental. Tanto así, que en una ocasión se le llevó a disputar un torneo donde el “Samurái” no podría participar. “Cuando era juvenil, me lo traje a jugar a Maracaibo, en las Pequeñas Ligas. Nos suspendieron porque nos descubrieron que él no era de aquí, del Zulia. Realmente, nos eliminaron porque en ese equipo de Santa Rita metimos a varios jugadores de Caracas, que no pertenecían a la zona y ya estaban firmados por La Guaira”.

El ejecutivo también recuerda que cuando Cabrera estaba en la paralela, en Rubio (Táchira), era el único pelotero del equipo que ya era padre y vivía con su esposa. “Tenía un año firmado y ya estaba con la mamá de Ramoncito (Ramón, el hijo de Cabrera que juega con Leones)”, dijo.

En su primera pasantía por La Guaira, Alex solo jugó dos temporadas como profesional (94-95 y 95-96). Urribarri había cambiado de equipo y quería amarrarlo en su nueva experiencia gerencial. “Cuando yo me fui de Tiburones al Pastora, me lo llevé. Fue todo un proceso, porque se lo cambié a La Guaira por unos novatos de los Gigantes. Me tiré ese riesgo, porque ya en Chicago lo habían dejado en libertad”, comentó. “Yo siempre creí en él y lo sabe. Somos buenos amigos y tenemos una bonita relación”, agregó.

El ejecutivo asegura que él vaticinó lo que vive Cabrera actualmente: “Hace mucho tiempo, los Tiburones estaban en una práctica en Catia La Mar, y yo le dije a Humberto Acosta (periodista de El Nacional): ‘Ese tipo va a ser más poderoso que cualquier pelotero en Venezuela. No habrá nadie que batee la bola más fuerte que él’… Ahora, lo confirma él solo con su bate. Ese es un hombre de fuerza y poder; fue bien criado”, concluyó el zuliano.

Vía Líder en Deportes

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