
El intercambio comercial cerró el año con un ingreso de 1.176 millones de dólares, consolidando la senda de recuperación económica fronteriza.
La reactivación de los pasos fronterizos y la normalización de las relaciones diplomáticas han rendido frutos tangibles para las economías de Caracas y Bogotá. Al cierre del ciclo fiscal 2025, las cifras oficiales confirman que el flujo de mercancías y servicios entre Venezuela y Colombia alcanzó la cifra de 1.176 millones de dólares. Este resultado no solo representa un incremento porcentual significativo respecto al año anterior, sino que marca el punto más alto de intercambio desde la reapertura total de las aduanas.
Dinámica del intercambio en las zonas fronterizas
El dinamismo observado en los puentes internacionales, especialmente en el eje que conecta al estado Táchira con el departamento de Norte de Santander, ha sido el motor principal de este crecimiento. Según los reportes de las cámaras de integración económica, el transporte de carga pesada ha recuperado su ritmo habitual, permitiendo que productos manufacturados, materias primas y alimentos transiten con mayor fluidez.
Esta recuperación no se limita únicamente al volumen de dinero, sino también a la diversidad de los sectores involucrados. Mientras que en años anteriores el comercio estaba limitado a bienes de primera necesidad, el 2025 mostró una expansión hacia sectores como el petroquímico, el textil y el de repuestos automotrices. Las empresas de ambos lados de la frontera han vuelto a ver en su vecino un mercado natural y estratégico.
Impacto de los acuerdos comerciales vigentes
Uno de los pilares que ha sostenido esta tendencia al alza es la seguridad jurídica proporcionada por los nuevos acuerdos de alcance parcial. Estos tratados han permitido que los exportadores e importadores operen bajo reglas claras, reduciendo la incertidumbre que reinó en la última década. La armonización de los controles fitosanitarios y los procesos de nacionalización de mercancías han sido determinantes para reducir los tiempos de espera en los puntos de control.
Además, el flujo de divisas generado por estas operaciones ha inyectado una liquidez necesaria en las economías locales de ciudades como Cúcuta, San Antonio del Táchira y Ureña. La creación de empleos directos e indirectos vinculados a la logística, el almacenamiento y el transporte internacional ha crecido de la mano con las cifras de facturación, reactivando el tejido empresarial de la región.
Perspectivas de crecimiento para el próximo año
Para los analistas económicos, el reto del próximo año consiste en diversificar aún más la oferta exportable de Venezuela hacia Colombia, que actualmente se concentra en productos derivados del petróleo y minerales. Por su parte, Colombia busca fortalecer su presencia en el mercado venezolano con tecnología y servicios financieros.
Si se mantiene la estabilidad política y se profundizan las inversiones en infraestructura vial, se estima que el intercambio podría superar la barrera de los 1.500 millones de dólares en el corto plazo. La voluntad de ambos gobiernos por mantener las fronteras abiertas y operativas las 24 horas del día sigue siendo el factor crítico para asegurar que esta tendencia a la recuperación se transforme en un crecimiento sostenido y estructural a largo plazo.
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