
En medio de la emergencia nacional por los sismos del pasado 24 de junio y ante el creciente interés internacional en los hidrocarburos locales, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ejecutó una reestructuración clave en las áreas de recaudación fiscal, petroquímica e inversión extranjera.
El gobierno interino de Venezuela ha puesto en marcha una profunda reconfiguración de su equipo económico y de infraestructura. A través de sus canales oficiales, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció este martes la designación de José David Cabello al frente de la estatal Petroquímica de Venezuela (Pequiven).
Cabello, hermano del ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, asume el control de esta filial clave de los hidrocarburos tras liderar durante 18 años el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat). De acuerdo con el ejecutivo, su gestión estará enfocada en potenciar el desarrollo productivo e industrial de la empresa, en un escenario internacional marcado por el interés estratégico de Estados Unidos en el crudo venezolano.
Renovación en la banca pública y la recaudación fiscal
El relevo en la jefatura del Seniat será asumido por Román Maniglia, quien venía desempeñándose como presidente del Banco de Venezuela. La mandataria encomendó a Maniglia la tarea prioritaria de acelerar la digitalización de todo el sistema tributario, con el fin de robustecer la disciplina fiscal y optimizar la recaudación nacional.
Para cubrir la vacante dejada por Maniglia, la presidencia interina nombró a Calixto Ortega Sánchez como nuevo presidente del Banco de Venezuela. Ortega Sánchez mantendrá paralelamente sus funciones como vicepresidente económico y representante del país ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). Asimismo, la dirección del Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP) quedó a cargo de Alejandro Puglia, quien tendrá la responsabilidad de dinamizar la captura de capitales extranjeros.
Ajustes bajo la sombra de la catástrofe
Esta oleada de nombramientos institucionales se produce mientras el país asimila el impacto del doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió la costa central el pasado 24 de junio, una tragedia que deja hasta el momento un balance oficial de 3.685 fallecidos y más de 16.700 heridos.
La reestructuración del gabinete comenzó formalmente el pasado domingo 5 de julio, cuando Rodríguez designó al ingeniero Francisco Garcés como ministro de Transporte. Este movimiento permitió liberar a Jacqueline Faría de dicha cartera para concentrarla exclusivamente en las labores de reconstrucción de viviendas e infraestructura civil colapsada por los movimientos telúricos.
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