
El diputado Jorge Arreaza enfatiza que los beneficios de la amnistía deben transformarse en un compromiso real con la paz nacional y la rectificación política.
El panorama político venezolano continúa sumando voces que buscan definir los términos de la estabilidad futura. En este contexto, el diputado de la Asamblea Nacional, Jorge Arreaza, ha compartido una serie de reflexiones fundamentales sobre los procesos de amnistía que se debaten en el seno del poder legislativo. Para el dirigente, estas medidas no deben interpretarse como un cheque en blanco, sino como una herramienta estratégica cuya finalidad última es alcanzar la convivencia democrática y la paz duradera en todo el territorio nacional.
El propósito de la convivencia nacional
El mensaje de Jorge Arreaza, difundido inicialmente a través de la red social X, subraya que la intención del Estado no es otra que promover el reencuentro entre los diversos sectores de la sociedad. Sin embargo, este reencuentro exige una contraparte activa por parte de quienes resulten beneficiados por estas medidas de gracia. El diputado reiteró que la amnistía es un camino de doble vía donde el perdón institucional se encuentra con la responsabilidad civil.
Para que este proceso sea efectivo, Arreaza sostiene que quien recibe este beneficio debe actuar con un espíritu de entendimiento genuino. No se trata simplemente de un cese de acciones legales, sino de una transformación en la forma de ejercer la política. En palabras del legislador, el respeto a las leyes vigentes es la condición mínima para que cualquier intento de reconciliación tenga cimientos sólidos y no se convierta en un ciclo repetitivo de conflictos institucionales.
Un llamado a la rectificación política
Uno de los puntos más destacados por el dirigente del sector oficialista es la necesidad de un ejercicio introspectivo. Según su visión, todos los actores involucrados en la vida pública del país deben reflexionar y rectificar. Este llamado no distingue colores políticos, sugiriendo que la crisis política vivida en los últimos años requiere que cada parte asuma su cuota de responsabilidad en los errores cometidos.
La rectificación, en este sentido, implica abandonar las vías extraconstitucionales y abrazar el marco legal que rige a la república. Jorge Arreaza insiste en que la política debe ejercerse con altura y madurez, dejando de lado las agendas de confrontación estéril que solo han profundizado las fracturas sociales. La amnistía, por tanto, se presenta como una oportunidad de oro para resetear las relaciones políticas bajo el amparo de la constitución.
La paz como eje del estado venezolano
Finalmente, el diputado recordó que el Estado venezolano mantiene una intención firme de pacificar el escenario nacional. El reencuentro no es solo un eslogan, sino una necesidad imperativa para el desarrollo económico y social. La paz, vista como un bien supremo, es el objetivo que justifica estas medidas excepcionales que la Asamblea Nacional analiza con detenimiento.
En conclusión, la postura de Arreaza deja claro que la amnistía es una puerta abierta hacia el futuro, pero una puerta que exige atravesarse con integridad y apego estricto a la legalidad. El éxito de estas iniciativas dependerá, en gran medida, de la voluntad de los beneficiarios para integrarse de nuevo a la dinámica democrática con respeto y vocación constructiva.
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