
La Federación Nacional de Hoteles de Venezuela (Fenahoven) inicia mesas técnicas con el Ejecutivo y Fedecámaras para evaluar los daños estructurales del litoral. El gremio advierte que el acceso a capital financiero será el principal obstáculo para las reparaciones en una región que operaba con picos de hasta el 90% de ocupación.
Tras el doble terremoto del pasado 24 de junio, la Federación Nacional de Hoteles de Venezuela (Fenahoven) ha comenzado a diseñar una hoja de ruta orientada a la recuperación progresiva de la infraestructura turística en el estado La Guaira. Sin embargo, la dirigencia gremial reconoció que el proceso de rehabilitación física y comercial será complejo y de largo aliento.
Alberto Vieira, presidente de Fenahoven, informó que ya se encuentran en marcha reuniones de coordinación con los propietarios de los inmuebles afectados, las autoridades del Ministerio de Turismo y diversas cámaras empresariales agrupadas en Fedecámaras. El objetivo inmediato es centralizar los diagnósticos de los daños para definir los mecanismos de reactivación. Según Vieira, el principal desafío para los operadores de la zona será el financiamiento, debido a los altos recursos que requerirá reparar las estructuras y retomar operaciones.
Impacto en el empleo y la dinámica local
El cese forzado de las actividades hoteleras representa un quiebre drástico para la economía del litoral central. Históricamente, La Guaira mantenía una ocupación promedio del 50% en temporadas regulares, la cual escalaba hasta el 90% en periodos de alta demanda.
Los cinco complejos hoteleros afiliados directamente a Fenahoven en la entidad no solo sustentaban de forma directa a unas 50 familias locales, sino que funcionaban como motores de una red de proveedores, artesanos y servicios periféricos que hoy se encuentra completamente paralizada.
Precedentes y estrategias de auxilio
«Sabemos que en el corto plazo no va a haber turismo en La Guaira», admitió de forma franca el vocero de la federación. Vieira comparó la magnitud de este desafío con el prolongado proceso de reconstrucción que vivió la región tras la vaguada de diciembre de 1999.
Ante este escenario, el sector privado ya evalúa alternativas de apoyo financiero junto a la banca nacional y las empresas aseguradoras, buscando crear un piso de acompañamiento para los prestadores de servicio damnificados mientras continúan las evaluaciones de los establecimientos.
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