
La organización Iran Human Rights eleva la cifra de fallecidos y las manifestaciones se extienden a pesar del corte de internet.
La organización no gubernamental Iran Human Rights (IHRNGO) elevó este domingo a 192 la cifra de personas muertas por la brutal represión de las protestas antigubernamentales que sacuden a Irán. Mientras el país se enfrenta a un bloqueo casi total de internet y la telefonía internacional, las manifestaciones ciudadanas contra el Gobierno —iniciadas el pasado 28 de diciembre— continuaron activas durante la pasada noche en diversas ciudades.
La organización, con sede en Oslo (Noruega), afirmó haber confirmado estos trágicos fallecimientos a través de un riguroso proceso que incluye la verificación con «fuentes directas» en el terreno y el cruce de información con «otros dos medios independientes», según lo reseñó la agencia EFE.
Testimonios y verificación de las bajas
El impacto de esta violencia se hace tangible a través de desgarradores testimonios. Los padres de Rubina Aminian, una joven estudiante kurdoiraní de 23 años, viajaron a la capital, Teherán, para identificar los restos de su hija. Rubina fue asesinada en la tarde del jueves 8 de enero durante una jornada de protestas, y sus padres tuvieron acceso a la morgue, según el relato detallado por la ONG. Este caso subraya la crudeza y el coste humano de la represión.
Por otro lado, la Human Rights Activists News Agency (HRANA), que opera desde Estados Unidos, ofreció este sábado una cifra ligeramente menor, afirmando que el número de muertos confirmados durante las manifestaciones asciende a 116. Esta disparidad se atribuye directamente a la interrupción masiva del flujo de información provocada por los cortes de internet y las restricciones impuestas por el Estado.
La intensidad de las movilizaciones
Hrana aseguró en su última actualización que el punto álgido de las protestas se alcanzó el pasado jueves 8 de enero, con reportes de al menos 96 manifestaciones simultáneas en 27 de las 31 provincias del país. Fue esta intensidad la que, al parecer, llevó al régimen de los Ayatolás a implementar el severo corte de internet y de la telefonía internacional, una medida restrictiva que se extiende hasta el día de hoy, limitando la comunicación tanto interna como externa.
A pesar del apagón informativo, videos difundidos por la organización Hengaw Organization for Human Rights, basada en Europa, han mostrado marchas nocturnas multitudinarias en varios puntos de Irán. La organización ha logrado verificar al menos una de estas concentraciones nocturnas en la propia Teherán ayer por la noche, confirmando que el espíritu de protesta persiste pese a la represión y la desconexión digital.
La versión del régimen y las detenciones
En contraste con los reportes de las ONG, la agencia iraní Tasnim, un medio vinculado al régimen islámico y uno de los pocos que mantiene una actualización constante en medio del bloqueo, informó este domingo de la muerte de ocho miembros de las fuerzas de seguridad entre el miércoles y el jueves pasados por «ataques con armas de fuego» y otros objetos.
Según este medio, varias fuentes del Gobierno han confirmado la detención de cerca de 200 líderes de lo que catalogan como «grupos terroristas». Adicionalmente, reportaron la confiscación de «una cantidad considerable de municiones, armas, granadas y cócteles Molotov en los escondites de los alborotadores».
Contexto político y amenazas externas
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, durante una reunión con el ministro de Exteriores de Omán, aprovechó para desviar la atención hacia el exterior. Tasnim publicó parte de su intervención de este domingo, en la que acusó directamente a Estados Unidos e Israel de estar atacando la unidad entre países islámicos y de crear división internacional «para cumplir sus siniestros objetivos».
La República Islámica enfrenta esta oleada de protestas desde el 28 de diciembre, originadas inicialmente por la grave crisis económica, que incluye la caída del precio de la moneda (rial) y una elevada inflación. Con el paso de los días, las manifestaciones escalaron y adquirieron un marcado cariz político, convirtiéndose en una crítica abierta al régimen de los Ayatolás.
A raíz del recrudecimiento de la situación, el presidente norteamericano, Donald Trump, amenazó con intervenir en el país en favor de los manifestantes si la represión continuaba. Por su parte, el Ejército iraní aseguró este sábado estar preparado para enfrentarse a cualquier «complot» auspiciado por Estados Unidos, al que acusa de incitar a la inestabilidad y la división.
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