
El líder Kim Jong-un supervisó las maniobras de los sistemas de 600 mm, reafirmando su estrategia de defensa activa ante las tensiones internacionales.
Un despliegue de fuerza en el litoral oeste
Las fuerzas armadas de Corea del Norte han ejecutado una serie de ejercicios militares de alta intensidad con el objetivo de validar la operatividad de sus sistemas de artillería de largo alcance. Según los informes publicados por la agencia estatal KCNA, las maniobras tuvieron lugar en la región occidental del país, sirviendo como una demostración técnica de la capacidad de fuego de la nación.
Este ejercicio no fue una prueba de rutina, sino una validación de los sistemas de lanzacohetes múltiple que el gobierno norcoreano califica como los más potentes de su clase a nivel global. La precisión y el alcance de estas unidades representan un pilar fundamental en la doctrina de defensa de Pyongyang, que busca consolidar un poder disuasorio real frente a lo que perciben como amenazas externas constantes.
Resultados técnicos y precisión de los lanzamientos
Durante las operaciones, supervisadas directamente por Kim Jong-un, los batallones de artillería emplearon un total de 12 sistemas lanzacohetes de calibre 600 mm. Estas unidades son conocidas por su capacidad de saturación de objetivos y su versatilidad en el terreno. La prueba principal consistió en un ataque coordinado hacia un objetivo simulado ubicado en una isla a una distancia exacta de 364,4 km.
Los proyectiles lograron impactar en el blanco con una precisión quirúrgica, lo que, según los expertos militares presentes, demuestra que la tecnología de guiado y la estabilidad de los cohetes han alcanzado niveles de madurez avanzados. Este rango de alcance sitúa a gran parte del territorio regional bajo el radio de acción de estas baterías, elevando la importancia estratégica de estas unidades en el tablero geopolítico de Asia.
El mensaje político de Kim Jong-un
Tras la conclusión exitosa de las maniobras, el líder Kim Jong-un se dirigió a las tropas y a los mandos militares para expresar su satisfacción por el desempeño mostrado. El mandatario subrayó que este tipo de ejercicios son vitales para comunicar de manera clara el poderío del armamento nacional a los países que mantienen posturas hostiles hacia su administración.
En su discurso, el líder norcoreano fue enfático al declarar que la estabilidad de la nación depende directamente de su capacidad de respuesta armada. «No basta con desear la paz, hay que defenderla», afirmó de manera tajante, según la transcripción de la agencia KCNA. Esta declaración refuerza la postura de que el armamento no es solo una herramienta de guerra, sino un instrumento de negociación y protección de la soberanía.
Perspectivas sobre el futuro militar
El gobierno ha confirmado que estos ejercicios de artillería no serán eventos aislados. Por el contrario, se integrarán en un calendario de entrenamiento recurrente para asegurar que las tropas mantengan un estado de alerta máxima. La intención de Pyongyang es continuar refinando su tecnología de proyectiles de gran calibre para asegurar que sus defensas sean impenetrables.
En un contexto de crecientes maniobras militares conjuntas en la península, Corea del Norte parece decidida a no ceder espacio en la carrera armamentística regional, utilizando su artillería de 600 mm como un recordatorio constante de su autonomía técnica y militar.
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