
La tensión entre Estados Unidos e Irán ha alcanzado un punto crítico este domingo. El presidente Donald Trump declaró que el régimen de los ayatolás ha comenzado a cruzar su «línea roja» tras los reportes de una represión sangrienta que, según organismos de derechos humanos, ya deja un saldo de 3.000 fallecidos.
El ultimátum desde el Air Force One
A bordo del avión presidencial, Trump fue enfático al señalar que el uso de la fuerza letal contra los manifestantes iraníes tendrá consecuencias. El mandatario reveló que el Pentágono ya analiza «opciones muy contundentes» para intervenir.
“Parece que hay personas que murieron y que no debían haber muerto. Nos estamos tomando esto muy en serio, el ejército lo está examinando”, afirmó Trump, quien además aseguró que líderes iraníes han contactado a Washington buscando negociar. No obstante, advirtió: “Podríamos tener que actuar antes de cualquier reunión”.
Teherán responde con amenazas de represalia
Desde la capital iraní, la respuesta no se hizo esperar. El presidente del Parlamento, Mohamad Bagher Ghalibaf, advirtió a través de la televisión pública que cualquier agresión estadounidense convertirá a sus centros navales y militares, así como al «territorio ocupado» (en referencia a Israel), en objetivos legítimos.
Por su parte, el presidente Masud Pezeshkian ha intentado retomar el control de la narrativa interna:
Duelo Nacional: Se decretaron tres días de luto por los caídos, incluyendo miembros de las fuerzas de seguridad.
Marcha de Resistencia: El régimen ha convocado para este lunes una movilización nacional para denunciar lo que llaman «terrorismo urbano».
Un régimen bajo asedio
Las protestas, que iniciaron por el alto costo de la vida, han evolucionado en un movimiento masivo que exige el fin de la teocracia gobernante desde 1979. Este estallido representa el desafío más severo para el Ayatola Alí Khamenei (86 años), especialmente tras el desgaste sufrido durante la guerra de 12 días contra Israel en junio pasado.
Mientras el gobierno de Trump se declara «dispuesto a ayudar» al pueblo iraní, el despliegue de opciones militares estadounidenses coloca al mundo ante la posibilidad de una nueva escalada bélica en el Medio Oriente, sumándose a la ya volátil situación que Washington gestiona en el Caribe con el caso venezolano.
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