
La estrategia de Washington apunta al oro y minerales estratégicos
El Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, avanza en una estrategia para expandir su presencia geopolítica sobre los recursos naturales de Venezuela. Tras consolidar mecanismos de control e influencia en el sector de los hidrocarburos, la administración estadounidense dirime ahora un despliegue directo sobre la minería del país caribeño, con un interés particular en las reservas de oro y en minerales considerados críticos para la industria tecnológica y de defensa.
Una orden ejecutiva abriría el sector a capitales estadounidenses
Para formalizar este avance, la Casa Blanca evalúa la promulgación de una orden ejecutiva enfocada en minerales críticos, instrumento normativo que se encuentra en fase de borrador. Este decreto busca establecer un marco legal favorable que incentive el desembarco de inversiones privadas estadounidenses. Fuentes cercanas a las discusiones confirmaron a la agencia Reuters que funcionarios del Departamento de Estado y del Departamento de Comercio han sostenido reuniones preliminares con ejecutivos corporativos para medir la disposición del capital norteamericano a operar en suelo venezolano.
La diplomacia de los recursos naturales redefine la influencia regional
El movimiento trasciende la mera oportunidad comercial y responde a un cálculo geoestratégico integral. La intención explícita de Washington es alinear la producción minera suramericana con las cadenas de suministro de Estados Unidos, reduciendo simultáneamente la presencia de competidores globales en la región. Aunque la estrategia final puede sufrir modificaciones operativas conforme avance el escenario político, el objetivo central permanece inalterado: transformar el acceso a la riqueza subterránea venezolana en un pilar clave para la seguridad económica y la hegemonía energética y minera de la potencia norteamericana.
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