
El Ejecutivo de España reiteró este martes de manera tajante que las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla forman parte indiscutible del territorio nacional y de la frontera sur de Europa. La respuesta oficial se produce tras las recientes y polémicas declaraciones de altos funcionarios del gobierno marroquí —incluyendo al ministro de Asuntos Religiosos y al titular de Justicia—, quienes calificaron a los enclaves como «ciudades ocupadas» y un «derecho histórico» de Marruecos.
Las tensiones diplomáticas en torno al estatus geopolítico de los enclaves españoles en el norte de África experimentaron un nuevo episodio este martes, luego de que el gobierno de España saliera al paso a las insistentes reivindicaciones formuladas por autoridades del reino alauí.
Respuesta institucional del Ejecutivo español
Durante la rueda de prensa posterior al consejo de ministros, la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, fue categórica al desestimar los cuestionamientos sobre la soberanía de los territorios norteafricanos, zanjando el asunto con un mensaje directo:
«Ceuta y Melilla son España; son nuestra frontera sur y también la de Europa; nada que añadir», sentenció la funcionaria ante los medios de comunicación.
La postura de Madrid responde a una serie de pronunciamientos públicos emitidos desde Rabat en fechas recientes, los cuales han reabierto el debate político en torno a la frontera hispano-marroquí:
Ministro de Asuntos Religiosos e Islámicos: Ahmed Tawfiq se refirió explícitamente a Ceuta y Melilla como «ciudades ocupadas» en el marco de una ceremonia oficial celebrada en el Palacio Real de Rabat bajo la presencia del rey Mohamed VI, con motivo de la festividad del nacimiento del profeta Mahoma.
Ministro de Justicia: Días antes, el pasado 21 de agosto, el titular de la cartera de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, catalogó a ambos enclaves como un «derecho histórico y geográfico» de su país, abogando por la creación de un mecanismo bilateral de diálogo enfocado en lograr el «retorno» de las ciudades a la soberanía marroquí.
Estas declaraciones oficiales se producen además en un contexto de sensibilidad fronteriza, marcado por el antecedente de la entrada masiva de unas 80.000 personas hacia Ceuta a finales de julio, según los registros oficiales manejados por el Ejecutivo español. Con esta nueva intervención, España busca reafirmar con firmeza la inalterabilidad de sus fronteras y su soberanía sobre ambas demarcaciones.
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