
En un contundente informe divulgado este lunes 12 de enero, la Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI) elevó de manera drástica el balance de víctimas mortales durante la reciente ola de agitación social que sacude al país persa. Según el grupo opositor con sede en Francia, la represión estatal ha dejado más de 3.000 fallecidos en apenas quince días.
Un balance que abarca todo el país
El reporte, que cubre el periodo comprendido entre el 28 de diciembre y el 11 de enero, detalla que la violencia se ha extendido por 195 ciudades. La OMPI sostiene que sus registros de «mártires» provienen de un exhaustivo trabajo de campo que incluye:
Verificación en centros hospitalarios y servicios forenses.
Entrevistas directas con familiares de las víctimas.
Información procesada a través de redes locales de resistencia.
Choque de narrativas: ¿Quién es el responsable?
La organización denunció lo que califica como una «campaña de desinformación» por parte de Teherán. Según el comunicado, el régimen ha utilizado la televisión estatal para atribuir falsamente las muertes a los propios manifestantes y a grupos disidentes.
Maryam Rajavi, líder de la OMPI, calificó la situación como un «grave crimen de lesa humanidad» y aseguró que la impunidad no será permanente. «Los responsables responderán ante la justicia en el Irán democrático del futuro», sentenció la dirigente desde París.
Disparidad en las cifras
La cifra presentada por la OMPI supera significativamente los reportes de otras organizaciones no gubernamentales y grupos de derechos humanos, que sitúan el número de bajas en una horquilla que varía desde varias decenas hasta cientos de muertos. Esta discrepancia subraya la dificultad de obtener datos precisos en un contexto de censura y restricciones de comunicación dentro de Irán.
El aumento de la tensión en el país asiático ocurre en un momento de gran inestabilidad global, sumándose a los focos de conflicto que mantienen en alerta a la comunidad internacional este inicio de 2026.
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