
Tapachula, Chiapas se convierte en una bomba de tiempo migratoria
La Iglesia católica y diversas organizaciones humanitarias que operan en la frontera sur de México han emitido una seria alerta ante la creciente y desbordada presencia de asentamientos de migrantes en la ciudad de Tapachula, Chiapas, una situación que está impactando directamente la vida parroquial y comunitaria local. La urbe se ha transformado en un embudo donde miles de personas esperan una oportunidad para continuar su camino, saturando los espacios y servicios disponibles.
El responsable de la Diócesis de Tapachula para la pastoral de la movilidad humana, César Augusto Cañaveral, detalló que el perfil de los migrantes ha cambiado drásticamente. Las zonas de concentración, antes ocupadas principalmente por centroamericanos, ahora ven un incremento exponencial de personas provenientes de Venezuela, Haití, Cuba, Guatemala y El Salvador.
“Antes teníamos asentamientos de migrantes centroamericanos, pero ahora se han acrecentado los grupos y las personas que están viviendo en las zonas parroquiales”, señaló el sacerdote en declaraciones a la agencia EFE. La situación ha generado una presión sin precedentes sobre las comunidades de fe, que se esfuerzan por ofrecer asistencia básica.
Vulnerabilidad y búsqueda de supervivencia
Cañaveral expuso que una gran parte de esta población mantiene la esperanza de una eventual flexibilización o apertura de políticas migratorias de Estados Unidos, lo que los mantiene varados en una situación de alta vulnerabilidad en la frontera mexicana.
El religioso hizo hincapié en que quienes permanecen fuera de los albergues oficiales son los menos atendidos y los que enfrentan mayores riesgos. Pese a la precariedad, muchos han comenzado a integrarse al sector informal para subsistir. “Los que están en los albergues son los más necesitados, pero estos otros están intentando sobrevivir trabajando, y eso dice mucho de la realidad en estos asentamientos”, afirmó.
La presencia migrante se extiende por toda la periferia de Tapachula y numerosas colonias, por lo que el sacerdote hizo un llamado vehemente a la población local a un ejercicio de empatía y convivencia. “Somos una iglesia de frontera. Tenemos que trabajar en la integración y en crear relaciones sanas”, sostuvo.
Cuestionamiento a la respuesta estatal
El sacerdote también dirigió críticas a la capacidad de respuesta del Estado mexicano, considerándola insuficiente. “El Gobierno no está a la altura de un fenómeno migratorio que, aunque viene a la baja, sigue siendo un enorme pendiente”, denunció Cañaveral, señalando la falta de políticas efectivas que gestionen la crisis humanitaria en la zona.
Tapachula, con una población estimada de 350.000 habitantes, se ha consolidado como el epicentro de las solicitudes de asilo en el país. Cifras de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) indican que hasta septiembre de 2025 se registraron más de 52.000 solicitudes de asilo en México, de las cuales un abrumador 66 % se concentraron en Chiapas, con Tapachula como principal punto de recepción.
Impacto en la economía local
La tensión no solo es humanitaria, sino también socioeconómica. Desde el sector laboral, Teodoro Vázquez Castillo, secretario general de la Federación Obrera Revolucionaria de Chiapas, reconoció que cientos de migrantes han permanecido en el municipio por meses, con algunos ya incorporándose a empleos formales.
Aunque admitió que la situación genera «molestia», también la definió como una «necesidad» para ciertos sectores. No obstante, advirtió sobre el impacto negativo: “La migración es un fenómeno que, en una zona ya golpeada por la pobreza y la crisis económica, termina agravando la situación de quienes viven y trabajan aquí”, señaló.
Las declaraciones de la Iglesia y los líderes locales dibujan un escenario complejo en la frontera sur, donde la persistente presión migratoria, sumada a la precariedad económica de la región y la percibida ineficacia de las políticas gubernamentales, sigue tensando la convivencia social y la capacidad de respuesta institucional en Tapachula.
www.diariorepublica.com



