
La nación de Irán atraviesa actualmente su ciclo de manifestaciones más amplio y severo desde el año 2022. Ante la magnitud de la movilización ciudadana, las autoridades han impuesto un apagón de internet en todo el territorio nacional, una medida que busca frenar la organización de los manifestantes y, según denuncian diversos sectores, ocultar el alcance de la represión en las calles.
Cifras de víctimas y detenciones
De acuerdo con reportes de organizaciones humanitarias, la violencia en las jornadas de protesta ha dejado un saldo trágico de al menos 45 manifestantes fallecidos. Asimismo, se estima que cerca de 2.300 personas han sido detenidas por las fuerzas del orden. El conflicto no se limita a la capital, ya que se han registrado disturbios y movilizaciones en más de 140 ciudades del país, lo que evidencia el carácter nacional del descontento.
Postura del régimen y seguridad
El régimen iraní ha atribuido gran parte de los episodios de violencia a grupos de “alborotadores” que, según su versión, buscan desestabilizar la soberanía del país. No obstante, el gobierno también ha reconocido bajas entre sus propias fuerzas de seguridad en el marco de los enfrentamientos, lo que confirma la intensidad de los choques en los centros urbanos.
Llamado a la movilización desde el exilio
Esta escalada de tensión coincide con un pronunciamiento de Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán. Desde el exilio, Pahlavi ha instado a la población a mantener la presión en las calles y a movilizarse bajo la figura de “un frente unido”, buscando consolidar una oposición cohesionada frente a las políticas actuales de las autoridades de Teherán.
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