
La agencia espacial estadounidense selecciona a cuatro astronautas para evaluar los módulos de Blue Origin y SpaceX en órbita terrestre, mitigando riesgos antes del descenso lunar.
El anuncio oficial tuvo lugar en el Centro Espacial Johnson, ubicado en Houston. La tripulación seleccionada para esta fase crítica de validación tecnológica estará formada por los astronautas Andre Douglas, Frank Rubio, Luca Parmitano y Randy Bresnik. Esta misión mixta tiene como objetivo prioritario testear la infraestructura operativa que facilitará el regreso definitivo del ser humano a la superficie satelital.
»Queremos probar todo lo posible sobre cómo operamos con nuestros socios comerciales, entre sistemas, equipos, software y hardware, en el difícil entorno del espacio. Queremos hacerlo en la órbita terrestre antes de regresar a la Luna y establecer una presencia permanente allí», indicó Parsons, portavoz del programa.
Pruebas de acoplamiento en órbita
Durante el desarrollo de la misión, la cápsula Orion ejecutará maniobras de alta complejidad. En primera instancia, se acoplará con un módulo de prueba de la empresa Blue Origin durante aproximadamente dos días. Posteriormente, realizará la misma operación con una versión de desarrollo de la nave Starship, propiedad de SpaceX, durante un periodo estimado de veinticuatro horas.
Los astronautas designados llevarán a cabo una serie de demostraciones tecnológicas avanzadas. El foco principal estará en evaluar los sistemas críticos de soporte vital y la interoperabilidad de los componentes de hardware independientes, garantizando que la tecnología de ambas compañías privadas pueda interactuar sin fisuras con los sistemas de la agencia federal.
El funcionario añadió además que esta estrategia servirá para reducir drásticamente los riesgos de las futuras misiones tripuladas en la superficie. El trasfondo geopolítico también estuvo presente, señalando el objetivo estratégico de que Estados Unidos consolide su posición en el suelo lunar antes que el programa espacial de China.
Gestión de incidentes con socios comerciales
El esperado anuncio de la agencia ocurre apenas dos semanas después de un grave incidente técnico. Uno de los cohetes de Blue Origin explotó durante un vuelo de prueba de motores en la Estación de la Fuerza Espacial en Florida, provocando daños severos tanto en la estructura de la nave como en la plataforma de lanzamiento.
Parsons reconoció de forma directa que todavía existen interrogantes sobre cómo estas anomalías de la empresa fundada por Jeff Bezos van a impactar a los planes cronológicos de la organización estatal. Sin embargo, mostró un voto de confianza hacia el sector privado.
El portavoz indicó que la agencia mantiene la seguridad de que el cohete New Glenn estará listo y certificado a tiempo para cumplir con los plazos previstos, asegurando que los contratiempos son una oportunidad de aprendizaje. Esta postura fue respaldada por John Couluris, directivo de Blue Origin, quien confirmó que sus fábricas operan en turnos de veinticuatro horas para subsanar los errores y cumplir con las exigencias del exigente calendario espacial.
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