
Tras una madrugada de máxima tensión marcada por la ofensiva aérea de Estados Unidos sobre Caracas, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó el despliegue inmediato de la Fuerza Pública y organismos de asistencia en la frontera con Venezuela. La medida busca contener el impacto de una posible crisis humanitaria y prevenir el aprovechamiento de grupos irregulares ante el vacío de poder en el país vecino.
Alerta fronteriza y plan humanitario
Luego de encabezar un consejo de seguridad extraordinario a las 3:00 a. m., Petro anunció que la prioridad de su administración es preservar la estabilidad en los más de 2.200 kilómetros de frontera compartida.
Refuerzo militar: Se ha ordenado el despliegue de tropas para vigilar los pasos binacionales, aunque en los puentes de Cúcuta la situación se reporta bajo «total normalidad» en estas primeras horas.
Asistencia masiva: El Gobierno activó protocolos de emergencia para atender un posible flujo migratorio de gran escala tras el reporte de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
Rechazo a la intervención militar
Aunque el mandatario colombiano ha evitado validar directamente el anuncio de Donald Trump sobre la detención de Maduro, fue tajante al condenar el uso de la fuerza. «El Gobierno de Colombia rechaza la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina», sentenció a través de su cuenta en X, defendiendo el diálogo como la única vía para la resolución de crisis internas.
El papel de Colombia en la ONU
Coincidiendo con el inicio de su periodo como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU el pasado 1 de enero, Petro adelantó que Colombia impulsará una sesión urgente en Nueva York para que el organismo se pronuncie sobre la legalidad de la agresión estadounidense.
Alerta antiterrorista ante el ELN
De forma paralela, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, activó un plan de contingencia para neutralizar posibles acciones del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y otras bandas criminales. El alto mando advirtió que estos grupos podrían intentar aprovechar el caos regional para ejecutar ataques terroristas o fortalecer sus rutas de narcotráfico en la zona limítrofe.
Con la región en vilo, Bogotá se posiciona como el principal muro de contención y proponente de una salida diplomática, mientras el resto del continente observa con cautela el desarrollo de lo que Petro ha calificado como una «barbarie» que pone en riesgo la paz regional.
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