
El panorama energético del hemisferio occidental podría estar frente a un cambio de paradigma técnico y diplomático. Adam Waterous, el actual presidente ejecutivo de Strathcona Resources, una de las compañías petroleras con mayor índice de crecimiento en el mercado norteamericano, ha planteado una propuesta audaz: que Canadá ponga su vasta experiencia en la extracción de crudo pesado al servicio de la reconstrucción de la industria petrolera en Venezuela, bajo la coordinación de Estados Unidos.
Esta iniciativa no surge de una intención de inversión directa por parte de Strathcona Resources, sino de una visión estratégica sobre la cooperación técnica. Según Waterous, las décadas de aprendizaje acumulado en las arenas bituminosas de la provincia de Alberta posicionan a los expertos canadienses como los socios ideales para abordar los complejos retos geológicos que presenta el crudo extrapesado venezolano, cuya composición es notablemente similar a la del producto canadiense.
El valor de la experiencia técnica canadiense en crudos pesados
La extracción de petróleo pesado no es una tarea sencilla; requiere tecnologías térmicas avanzadas y procesos de gestión de yacimientos que Canadá ha perfeccionado tras miles de millones de dólares en inversión y años de ensayos. En Venezuela, la infraestructura ha sufrido un deterioro crítico, y la producción ha caído drásticamente en comparación con sus niveles históricos.
Waterous asegura que, si existiera una solicitud formal por parte de las autoridades pertinentes, Canadá podría movilizar rápidamente equipos técnicos altamente especializados. Estos equipos actuarían como asesores fundamentales para reactivar pozos y optimizar procesos de refinación que actualmente se encuentran paralizados o funcionando a una fracción de su capacidad real. El objetivo es proporcionar el conocimiento necesario para que Estados Unidos pueda liderar una transición energética y económica estable en el país caribeño.
Implicaciones geopolíticas y diversificación de mercados
Aunque la propuesta podría parecer contraproducente para los intereses comerciales de Canadá, debido a que el petróleo venezolano compite directamente por el mismo espacio en las refinerías del golfo de Estados Unidos, Waterous sostiene una perspectiva diferente. Para el ejecutivo, un repunte en la producción de Venezuela es un recordatorio urgente de que Canadá no puede depender exclusivamente del mercado estadounidense.
Actualmente, la mayor parte de las exportaciones de crudo canadiense se dirigen hacia el sur, lo que genera una dependencia que vulnera la economía de Alberta ante cambios en la política comercial de Washington. Waterous enfatiza que esta es una oportunidad para que Canadá acelere la expansión de sus infraestructuras hacia la costa del Pacífico, buscando mercados en Asia y otros continentes, mientras colabora con Estados Unidos en la estabilización del suministro global.
Un puente diplomático en momentos de tensión
La propuesta llega en un momento delicado para las relaciones comerciales entre Ottawa y Washington. Al ofrecer apoyo técnico en una región de alto interés estratégico como Venezuela, Canadá podría fortalecer su posición como un aliado indispensable en materia de seguridad energética. Esta colaboración técnica no solo ayudaría a Venezuela a recuperar su motor económico, sino que permitiría a la región norteamericana consolidar un bloque energético más resiliente frente a las fluctuaciones de los mercados internacionales.
www.diariorepublica.com



