
Mientras el Ministerio de Educación reactiva el año escolar en las regiones no damnificadas por el doble terremoto del 24 de junio, la Federación Venezolana de Maestros pide certidumbre estructural y la red Fe y Alegría prioriza la salud mental de los alumnos.
Este lunes 6 de julio de 2026, los planteles educativos de 18 de los 24 estados del país retomaron las actividades escolares, siguiendo las directrices del Ministerio de Educación. La medida aplica exclusivamente para aquellas entidades que no sufrieron el impacto directo del doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado miércoles 24 de junio.
El decreto gubernamental estipula que las clases permanecen estrictamente suspendidas en las zonas cero del desastre: la totalidad de los estados La Guaira y Distrito Capital (Caracas), así como en 12 municipios de Miranda, cuatro de Aragua, cuatro de Carabobo y uno de Falcón.
La FVM exige inspecciones y rechaza improvisaciones
La reactivación del cronograma no ha estado exenta de debate. La Federación Venezolana de Maestros (FVM) emitió un pronunciamiento en el que, además de solidarizarse con las familias damnificadas, exigió al Ejecutivo plenas garantías sobre el estado de los planteles antes de convocar a las aulas.
La organización gremial instó a las autoridades a «no obligar al reinicio ni a la continuidad de actividades escolares sin una debida evaluación técnica, estructural y patológica de las edificaciones», argumentando que la política pública ante la emergencia «no puede limitarse a un reajuste técnico y administrativo del calendario escolar».
Las alarmas sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras se encendieron el pasado viernes 3 de julio, cuando un ala de aulas de un colegio en Caracas colapsó de forma imprevista. Aunque el incidente no dejó víctimas mortales, el derrumbe afectó a varias viviendas vecinas y provocó al menos un herido.
De los libros al desahogo: El plan socioemocional de Fe y Alegría
Frente al retorno a las aulas en las zonas autorizadas, diversas instituciones han decidido cambiar el enfoque tradicional de enseñanza para atender la realidad psicológica de los estudiantes.
«En las instituciones de nuestra red no se harán tareas pedagógicas, sino tareas de acompañamiento socioemocional, para saber cómo se sintieron los niños, niñas y adolescentes tras los terremotos», explicó Luisa Pernalete, educadora e investigadora del Centro de Formación de Fe y Alegría Venezuela.
Pernalete señaló que el cuerpo docente se estuvo preparando durante el fin de semana para recibir a los alumnos bajo este esquema de contención, aunque advirtió que es muy prematuro ofrecer un balance definitivo sobre la asistencia y las condiciones logísticas en este primer día de reinicio.
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