
El Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, manifestó este sábado su rechazo «enérgico» ante la incursión militar ejecutada por los Estados Unidos en territorio venezolano. La administración mexicana calificó la operación, que resultó en la captura y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores, como una violación directa a los pilares fundamentales de las Naciones Unidas.
Defensa de la soberanía regional
A través de un comunicado oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), México fijó una postura crítica contra el uso unilateral de la fuerza, apelando al cumplimiento del Artículo 2 de la Carta de la ONU, el cual garantiza la integridad territorial y la independencia política de los Estados.
“América Latina y el Caribe es una zona de paz, construida sobre la base del respeto mutuo. Cualquier acción militar pone en grave riesgo la estabilidad regional”, advirtió la Cancillería, subrayando que la maniobra estadounidense rompe con décadas de esfuerzos diplomáticos por mantener la convivencia pacífica en el hemisferio.
Llamado a la desescalada
Ante la gravedad de los bombardeos en Caracas y otras regiones, México instó a la Organización de las Naciones Unidas a abandonar la pasividad y actuar de forma inmediata para:
Facilitar el diálogo: Generar espacios de negociación entre las partes involucradas.
Frenar la tensión: Evitar que la crisis militar en Venezuela se convierta en un conflicto regional a gran escala.
Restaurar el Derecho Internacional: Asegurar que cualquier solución sea sostenible y apegada a la legalidad global.
Un escenario de incertidumbre
La postura de México se produce tras la confirmación de Donald Trump sobre el éxito de una «operación a gran escala» que terminó con la detención de la pareja presidencial venezolana. Mientras tanto, en Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha denunciado que el paradero de Maduro sigue siendo desconocido, lo que ha motivado que Venezuela solicite también una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad.
Con este pronunciamiento, el Gobierno de Sheinbaum se alinea con la doctrina histórica de México de no intervención y solución pacífica de las controversias, posicionándose como una de las voces más firmes en la región contra la doctrina de fuerza aplicada por la actual Casa Blanca.
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