
La Cancillería rusa instó a los Estados Unidos a poner fin a la detención del mandatario y su esposa, calificando el operativo militar como una vulneración a la soberanía. Pese a la condena diplomática, el Kremlin mantiene una postura pragmática centrada en la defensa de sus activos industriales y militares en territorio venezolano.
El Gobierno de la Federación de Rusia ha endurecido su retórica frente a la administración estadounidense este lunes 2 de febrero, al exigir la liberación inmediata de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. A través de un comunicado difundido por la agencia oficial TASS, el Ministerio de Exteriores ruso calificó de «imperativo» el respeto a la figura del líder venezolano, capturado por fuerzas especiales de EE. UU. el pasado 3 de enero.
Moscú fundamenta su reclamo en la necesidad de proteger las «autoridades constitucionales» y el derecho del país suramericano a decidir su propio destino sin injerencias externas. Según la diplomacia rusa, la estabilidad de Venezuela depende de la preservación de la unidad política interna y la mitigación de una crisis constitucional profunda.
Cooperación militar e industrial bajo la lupa
Más allá de la retórica política, el respaldo de Moscú tiene un trasfondo estratégico y económico crítico:
Inversión en Defensa: Rusia ha recordado que mantiene compromisos vigentes, incluyendo la reciente puesta en marcha de fábricas de municiones y armamento en suelo venezolano.
Continuidad Estratégica: El Kremlin ha confirmado que su intención es mantener una «cooperación estrecha» con Caracas, independientemente de la reconfiguración del poder ejecutivo tras la intervención estadounidense.
Pragmatismo Presidencial: Los analistas internacionales destacan el contraste entre la condena tajante de la Cancillería y la postura cautelosa de Vladímir Putin, quien ha evitado un choque verbal directo con Donald Trump desde el inicio de la operación.
El futuro de la relación bilateral
Rusia se presenta en este escenario como un garante de la soberanía estatal, celebrando la determinación del actual «gobierno bolivariano» por evitar el caos interno. Sin embargo, la presión sobre Washington busca establecer un precedente internacional sobre la inmunidad de los jefes de Estado, en un momento en que la influencia rusa en el Caribe enfrenta su desafío más complejo en décadas.
«Instamos una vez más a los líderes estadounidenses a liberar al jefe de Estado legítimamente electo. Rusia reafirma su apoyo incondicional en la protección de los intereses nacionales de Venezuela», reza el comunicado oficial.
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